Al poco tiempo de empezar la película me quedé dormida en el sofá.
Abrí un ojo.
Veo luz blanca.
Abro otro ojo.
¿Dónde estoy?
Uf… Mi cabeza…
Al incorporarme me di cuenta que estaba en el sofá de Clara con una manta echada por encima.
Todo ya estaba limpio y recogido.
¿Quién lo había hecho?
¿Cuándo?
Busqué el cuarto de baño.
Me miré en el espejo y me di cuenta que aun llevaba puesto retales de disfraces. Cuando me lavé la cara y me despejé comencé a quitármelos.
¿Dónde estaría Clara?
Algo me decía que iba a estar en el despacho, entonces me dirigí allí.
De camino me di cuenta que sonaba un piano.
Allí estaba escuchándola yo sin que se diera cuenta detrás de la puerta.
Tocaba una alegre melodía.
Alegre y preciosa, como ella.
Di unos cuantos golpecitos a la puerta.
-¿Se puede?
-¡Oh! Veo que por fin te has levantado. Vamos a mi habitación que te deje algo de ropa. Creo que te ha estado sonando el móvil varias veces, pero no quería despertarte.-Me dijo mientras ella seguía tocando.
-¿Si?... No sabía que tocaras tan bien el piano.
-Supongo que he tenido una educación muy distinta a las demás personas que conoces. En el colegio privado al que fui aprendí. Allí las niñas tenían que saber tocar al menos un instrumento. Creo que es una de las únicas cosas que estoy agradecida que el colegio ese hiciera por mi.
-¿Qué era el típico colegio de monjas malvadas?-dije yo aún medio dormida.
Ella se tronchaba de la risa.
-¡Qué va! Las monjas eran un cielo. Las malvadas eran mis compañeras de clase. Eran todas unas envidiosas y cuando podían te la clavaban por la espalda…
-De esas hay muchas niñas. Quizás demasiadas.
Entonces oí mi móvil.
Tuve que salir corriendo hasta el salón para ver quien era.
¿Quién me había llamado varias veces?
Cuando lo tuve en mis manos vi que era Lucía.
-¡Hola loca!- le dije al saludarla.
-¡Hola! ¿Se puede saber donde andas? Llevo toda la mañana llamándote a casa y al móvil y en ninguno de los dos lados me lo coges.-dijo enfadada por no saber de mí.
-Es que me quedé dormida en casa de Clara.
-Me habías incluso asustado. Bueno, que lo que quería decirte es que la fiesta es a las siete en el bar donde trabaja Jordi, ¿Estarás allí puntual?
Asustado…
Ella no sabe lo de Alberto de ayer.
Mejor que no lo supiera.
No lo quería recordar.
Solo pensaré en la fiesta.
-Claro que sí, no te preocupes ¿Vale?
-Vale, pues allí te veo. Adiós guapa , que tengo que seguir organizando TÚ fiesta.
-Adiós organizadora.-dije de guasa.
Me di la vuelta y vi que detrás de mí estaba Clara.
-Me parece que ya tienen organizada la fiesta.-le dije a Clara.
-¿Te van a hacer una fiesta?-dijo contenta.
- Si, y por supuesto que estas invitada.-dije cruzando los dedos para que me dijera que sí.
-¿Dónde es?
-En el bar de Jordi.
-Entonces me pasaré.-dijo con una sonrisa.
Ella sabía que me hacía ilusión.
Iba a conseguir que mis amigas conocieran por fin a Clara antes de que yo me fuera mañana…
MAÑANA.
Yo aun no había desayunado por lo que fuimos a un café a desayunar.
Nos acercamos más tarde a la estación de autobuses a por el billete que me llevaría a Madrid y nos fuimos a una tienda de embutidos a comprar todo lo que nos había pedido David.
Cuando acabamos Clara me dejó en casa.
Me aseguró que pasaría por la fiesta y me estuvo aconsejando que me debería de poner. Allí estaban mis padres, mi hermana y mi cuñado.
Cuando terminamos de comer me tuve que despedir de ellos.
Mis padres se iban de viaje.
Mi hermana y mi cuñado no podían ir a la fiesta.
Creo que nunca se me hizo tan corta una comida y nunca tan larga una despedida.
Preferí que fuera algo rápido.
En realidad parecía que todos nos habíamos puesto de acuerdo para que fuera así. Sabían que si no, yo acabaría llorando, y no querían que yo me fuera triste.
Me sentí como un pequeño pájaro al que por fin van a dejar volar sin supervisión de nadie.
Era algo excitante a la vez que me daba un miedo terrible.
Cuando me quedé sola en casa, seguí terminando de preparar las maletas.
Metí fotos de mi familia y de mis amigos.
Serían mis nuevos amuletos.
Metí todo.
Ya estaba todo preparado.
En esa misma noche tenía que empalmar con la fiesta para coger luego el autobús y seguidamente cogería el avión.
Una locura…
Quería que el viaje se me hiciera lo mas corto posible.
Ya estaba empezando a dar vueltas por todos lados como en una nube, soñando despierta.
Colocando todo lo que ya estaba colocado.
Bebiendo agua para gastar el tiempo. Menos mal que sonó el telefonillo.
Eran mis amigas seguro.
Fui corriendo a cogerlo.
Gracias por leerlo :D
¡Empiecen desde la 1ª Entrada si queréis leer la historia de Carmen! No empiecen la casa por el tejado.
Seguidores
miércoles, 9 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
Son esas pequeñas cosas que veo
Muchos días ves las mismas cosas y no sabes apreciar lo que tienes o lo que ves.
Quizás es xq te acostumbras a ellas y pierden esa parte de insólito que tienen para tí.
Es por eso que este finde me armé con la cámara a hacer fotos...
¿y qué paso?
Que cuando conseguí fotos que quería... SE BORRARON¡
Otro día será...

Cómo me reí cuando ví el mono pirata...

Me encanta ver lo que colecciona la gente...

Es LA CAMISETA de HAMLET por excelencia¡¡

Esa mano de PEPO...
:D
Quizás es xq te acostumbras a ellas y pierden esa parte de insólito que tienen para tí.
Es por eso que este finde me armé con la cámara a hacer fotos...
¿y qué paso?
Que cuando conseguí fotos que quería... SE BORRARON¡
Otro día será...
Cómo me reí cuando ví el mono pirata...
Me encanta ver lo que colecciona la gente...
Es LA CAMISETA de HAMLET por excelencia¡¡
Esa mano de PEPO...
:D
Regalo original: APADRINA UN CEREZO

¿Quieres un regalo original?
¿Te encantan las cerezas?
Pues hoy he descubierto algo maaaaravilloso e innovador.
Algo que nunca había imaginado: APADRINAR UN CEREZO.
Dicen que esta vida tienes que hacer ciertas cosas como escribir un libro o plantar un árbol.
¿Para qué plantarlo si puedes apadrinarlo, visitarlo cuando quieras y tener sus frutos?
Entre 10 y 15 kg para tí ¡¡
Puede ser en Cáceres en el Valle del Jerte o en Natural de Begues (Baix Llobregat, provincia de Barcelona)
Lo verás crecery te lo cuidarán¡¡
Por 65 € anuales.

Para más información pincha aquí
lunes, 7 de junio de 2010
37. Fiesta improvisada.
La televisión estaba detrás de ellos y justo enfrente estaba el Guitar Hero con todo los instrumentos montados.
Abrí los ojos de par en par.
Me había esperado cualquier cosa menos eso.
Ellos vieron mi curiosidad por lo que tenía detrás de él.
-¿Sabes jugar?-Me preguntó Clara.
-Pues claro que se jugar. -dije yo aún sin entenderlo.
-Pues seguro que no me ganas.- dijo cogiéndome de la mano y llevándome a jugar.
Yo tenía mucho cuidado de no caerme con aquellos zapatos.
Entonces ella cogió una de las guitarras.
Jorge fue al minibar y sacó unas cuantas bebidas.
Empezó a mezclarlas en la coctelera a la vez que hacía malabares con las botellas. Mientras yo le estaba mirando asombrada.
A mí no se me ocurriría hacer eso con ninguna botella y menos con unas de cristal.
-Espero que os guste mi elección. Este me lo enseñó hace unos meses un amigo.
Entonces sirvió tres copas y las llevó a la mesa.
Una vez las dejó se sentó en la posición de batería.
-¿Se puede saber a que esperas?- Me dijo Jorge metiéndome prisa.
Miré a Clara y no me lo podía creer lo que había hecho mientras me había descuidado…
Llevaba puesta una peluca a lo afro rosa, con unas gafas de sol con la guitarra colgando y estaba subida encima de la mesa.
No pude evitar el comenzar a reírme sin parar.
Perdí el equilibrio por los tacones y me caí encima del sofá.
Aprovechó que yo estaba casi en el suelo para ponerme una peluca verde de pelo lacio.
Clara me ayudó a levantarme con esfuerzo, ya que yo no paraba de reír y ella tampoco.
Cuando recuperé la postura miré a Jorge.
Se había puesto una peluca de Elvis. No llevaba camiseta y en el pecho se había puesto unas tetas de plástico.
Entonces nos miramos los tres y no podíamos parar de reírnos.
No me imaginaba nada de eso y menos en Clara que parecía una persona más “formal“ que había conocido.
En realidad no podía opinar.
Yo la conocía de pocos días.
A él le acababa de conocer.
Entonces él sacó la cámara de fotos y comenzamos con nuestra fiesta.
No parábamos de sacar disfraces de una caja enorme que tenía Clara.
No parábamos de echar fotos, comer, de tocar canciones y de beber cócteles que él nos preparaba.
Yo no me imaginaba que Jorge fuera así.
Era especialmente divertido y tenía chispa.
Algo que le hacía encantador.
Siempre tenía una anécdota que contar y en tal caso que no fuera así, siempre contaba chistes.
Me pareció un chico divertidísimo.
Clara cuando hacía bailes encima de la mesa, sin duda se notaba que había sido bailarina.
Era totalmente un show.
Hacía cosas indescriptibles cuando se movía.
El que hacía yoga también hacía cosas indescriptibles.
Yo me lo estaba pasando como una enana.
Me merecía olvidarme lo mierda que había sido mi día hasta que apareció Clara.
Cuando íbamos por la quinta copa y yo no conseguía quitarme la sonrisa.
O por lo menos esas fueron las que yo conté.
Notaba mis mejillas coloradas.
Miré la hora.
-Pero si ya son las diez y llevamos aquí desde antes de empezar a comer… Se me ha pasado volando.
Noté como empezaban a surgir los efectos a la hora de hablar.
-¿Qué me dices?-Dijo Clara mirando el reloj y se llevó la misma sorpresa que yo al ver la hora.
-Pues mis niñas, yo me tengo que ir. Mañana no me quita nadie el tener que trabajar.-dijo Jorge.
Se acercó a Clara y le dio un apasionado beso de despedida.
-Me lo he pasado estupendamente Carmen. Eres un amor y eres preciosa. Haber cuando te vuelvo a ver. Espero que allí donde vas encuentres lo que estas buscando.
Me dio dos besos y un abrazo.
Supongo que después de haber bebido estábamos mas cariñosos de lo normal.
- Muchísimas gracias. Yo también espero encontrarlo y ha sido estupendo conocerte. Puede que nos volvamos a ver.
Era raro una despedida así de alguien que acabas de conocer.
Clara le acompañó a la puerta.
Yo me quede esperándola en el salón tocando la batería.
Volvió al salón dando saltitos.
-Veo que te ha caído bien.-dijo con cara de complacida.
-Como para no. Es un cielo Clara. - le dije yo también dando saltitos.
Se comenzó a reír con cara de estar en la babia.
Pedimos unas pizzas y a la vez estuvimos viendo una película de terror antigua.
El repartidor lo flipó cuando abrimos la puerta, tanto que ni nos cobró.
Yo iba disfrazada de mejicana con el gorro, la peluca verde y en ropa interior.
Clara iba vestida de enfermera sexy con cosas de gatita.
A Clara también casi se le cae al cogerla.
Las dos estábamos borrachas pero nos las apañamos para llegar al salón con ella entre manos.
Abrí los ojos de par en par.
Me había esperado cualquier cosa menos eso.
Ellos vieron mi curiosidad por lo que tenía detrás de él.
-¿Sabes jugar?-Me preguntó Clara.
-Pues claro que se jugar. -dije yo aún sin entenderlo.
-Pues seguro que no me ganas.- dijo cogiéndome de la mano y llevándome a jugar.
Yo tenía mucho cuidado de no caerme con aquellos zapatos.
Entonces ella cogió una de las guitarras.
Jorge fue al minibar y sacó unas cuantas bebidas.
Empezó a mezclarlas en la coctelera a la vez que hacía malabares con las botellas. Mientras yo le estaba mirando asombrada.
A mí no se me ocurriría hacer eso con ninguna botella y menos con unas de cristal.
-Espero que os guste mi elección. Este me lo enseñó hace unos meses un amigo.
Entonces sirvió tres copas y las llevó a la mesa.
Una vez las dejó se sentó en la posición de batería.
-¿Se puede saber a que esperas?- Me dijo Jorge metiéndome prisa.
Miré a Clara y no me lo podía creer lo que había hecho mientras me había descuidado…
Llevaba puesta una peluca a lo afro rosa, con unas gafas de sol con la guitarra colgando y estaba subida encima de la mesa.
No pude evitar el comenzar a reírme sin parar.
Perdí el equilibrio por los tacones y me caí encima del sofá.
Aprovechó que yo estaba casi en el suelo para ponerme una peluca verde de pelo lacio.
Clara me ayudó a levantarme con esfuerzo, ya que yo no paraba de reír y ella tampoco.
Cuando recuperé la postura miré a Jorge.
Se había puesto una peluca de Elvis. No llevaba camiseta y en el pecho se había puesto unas tetas de plástico.
Entonces nos miramos los tres y no podíamos parar de reírnos.
No me imaginaba nada de eso y menos en Clara que parecía una persona más “formal“ que había conocido.
En realidad no podía opinar.
Yo la conocía de pocos días.
A él le acababa de conocer.
Entonces él sacó la cámara de fotos y comenzamos con nuestra fiesta.
No parábamos de sacar disfraces de una caja enorme que tenía Clara.
No parábamos de echar fotos, comer, de tocar canciones y de beber cócteles que él nos preparaba.
Yo no me imaginaba que Jorge fuera así.
Era especialmente divertido y tenía chispa.
Algo que le hacía encantador.
Siempre tenía una anécdota que contar y en tal caso que no fuera así, siempre contaba chistes.
Me pareció un chico divertidísimo.
Clara cuando hacía bailes encima de la mesa, sin duda se notaba que había sido bailarina.
Era totalmente un show.
Hacía cosas indescriptibles cuando se movía.
El que hacía yoga también hacía cosas indescriptibles.
Yo me lo estaba pasando como una enana.
Me merecía olvidarme lo mierda que había sido mi día hasta que apareció Clara.
Cuando íbamos por la quinta copa y yo no conseguía quitarme la sonrisa.
O por lo menos esas fueron las que yo conté.
Notaba mis mejillas coloradas.
Miré la hora.
-Pero si ya son las diez y llevamos aquí desde antes de empezar a comer… Se me ha pasado volando.
Noté como empezaban a surgir los efectos a la hora de hablar.
-¿Qué me dices?-Dijo Clara mirando el reloj y se llevó la misma sorpresa que yo al ver la hora.
-Pues mis niñas, yo me tengo que ir. Mañana no me quita nadie el tener que trabajar.-dijo Jorge.
Se acercó a Clara y le dio un apasionado beso de despedida.
-Me lo he pasado estupendamente Carmen. Eres un amor y eres preciosa. Haber cuando te vuelvo a ver. Espero que allí donde vas encuentres lo que estas buscando.
Me dio dos besos y un abrazo.
Supongo que después de haber bebido estábamos mas cariñosos de lo normal.
- Muchísimas gracias. Yo también espero encontrarlo y ha sido estupendo conocerte. Puede que nos volvamos a ver.
Era raro una despedida así de alguien que acabas de conocer.
Clara le acompañó a la puerta.
Yo me quede esperándola en el salón tocando la batería.
Volvió al salón dando saltitos.
-Veo que te ha caído bien.-dijo con cara de complacida.
-Como para no. Es un cielo Clara. - le dije yo también dando saltitos.
Se comenzó a reír con cara de estar en la babia.
Pedimos unas pizzas y a la vez estuvimos viendo una película de terror antigua.
El repartidor lo flipó cuando abrimos la puerta, tanto que ni nos cobró.
Yo iba disfrazada de mejicana con el gorro, la peluca verde y en ropa interior.
Clara iba vestida de enfermera sexy con cosas de gatita.
A Clara también casi se le cae al cogerla.
Las dos estábamos borrachas pero nos las apañamos para llegar al salón con ella entre manos.
Jorge: Folleteo/ amigo/ rollo de Clara. (Jason Lewis)
Aún no os dije quién ocupaba el corazón de Clara: su profesor de Yoga.
Es el Ken de la Barbie Clara ¡¡
Aquí teneís las fotos del que sería Jorge...
Se que os suena de Sexo en Nueva York
¿Entendéis a Clara cuando le mira admirada?
*Chorreteo de babas*


(Si ya me gustaba el vozka de por sí...)


A este te lo llevas a la bañera de ayer, ¿O NO?
Es el Ken de la Barbie Clara ¡¡
Aquí teneís las fotos del que sería Jorge...
Se que os suena de Sexo en Nueva York
¿Entendéis a Clara cuando le mira admirada?
*Chorreteo de babas*


(Si ya me gustaba el vozka de por sí...)


A este te lo llevas a la bañera de ayer, ¿O NO?
domingo, 6 de junio de 2010
36. Practicando el baile del pato mareado.
Luego volvió a mirarme.
Levantó la cabeza lentamente.
-Las cosas no son tan fáciles como parecen… No somos una familia convencional… Nosotros no celebramos la Navidad, somos ateos. Sería totalmente una tontería celebrar el nacimiento de Jesús. Hacemos nuestras propias tradiciones.
No me pareció algo grave.
Pero ella no me había contado lo que realmente le preocupaba.
Aquí en España la gente ya no es tan religiosa como antes, pero aun así sigue utilizando la excusa de estas fiestas para cantar los villancicos y ver a la familia que no se ve en mucho tiempo.
Para ser sinceros yo también lo utilizaba de excusa para estar con los míos.
Por mucho que lo intenté no logro llegar a los Dioses ni a Dios.
Eso sí, en tal caso de que exista, yo le debo estar mil veces agradecida de conocer una persona tan generosa como Clara y tan atenta conmigo...
Ella me ha venido como caída del cielo.
Se está comportando como una verdadera amiga siendo tan comprensiva conmigo.
-Ya veo que cada familia es un mundo. – le dije para que no se preocupara.
Por fin conseguí que volviera a sonreír.
¿Se creería que eso de no ser una familia convencional me preocupaba?
-Al igual que cada persona también es un mundo... Estoy segura que con David te vas a llevar muy bien, pero te aviso que no le agobies…
No le había dado tiempo a terminar la frase.
Yo quería preguntarle mas cosas sobre él, pero sonó el timbre del telefonillo.
Ella se levantó de un salto.
Pareció acordarse de algo importante y se fue corriendo a cogerlo.
Al rato volvió otra vez corriendo.
Con tacones y corriendo…
Yo con ella lo alucinaba…
-¿Qué tal me ves? ¿Estoy guapa?- dijo mientras se miraba en un espejo que había en el despacho y se retocaba el pelo.
Se la veía nerviosa e impaciente.
Casi igual que una niña de quince años.
¿Quién sería?
¿Me está gastando una broma?
¿Cómo semejante mujer me iba a preguntar si estaba guapa?
Ella estaba perfectamente arreglada con un traje de chaqueta y sus tacones.
Aunque llevara un trapo de cocina, ella iba a estar igual de guapa.
Entonces caí en la cuenta…
¡Yo estoy en pijama!
-Pues claro que sí estas guapísima. Pero ¿Se puede saber quién viene? Yo estoy en pijama.- dije a la vez que me levantaba corriendo un sitio para esconderme.
No me apetecía ver a nadie.
No hoy y menos en pijama.
A ella parecía que se le había olvidado.
Estaba en sus mundos acicalándose en el espejo.
Y cuando me miró se dio cuenta y abrió los ojos de par en par.
Se le había olvidado ese detalle.
-Pues es Jorge. Mi rollete o como lo quieras llamar.-Dijo a la vez que estaba atontada pensando en él.-Ve al armario y ponte lo que quieras. No había caído en la cuenta de que había quedado con él. Perdóname, yo…
Estaba realmente preocupada por no haber pensado en mí.
-No pasa nada. Estás perdonada.-la interrumpí.
Entonces sonó el timbre de arriba.
No me lo pensé dos veces y salí corriendo a la habitación.
Ella salió corriendo a la puerta.
De camino a la habitación oí la voz de él.
Fui aún mas deprisa al armario.
Eso seguro que era el paraíso para más de una.
El paraíso de la moda.
Para mí era un calvario.
¿Cuándo puedes elegir entre tantas cosas qué te pones?
Una camisa verde y el primer pantalón que vi.
Los zapatos también los tendría que coger.
No había nada plano.
Todo tacones de 12 cm…
Todos los zapatos eran de tacón de aguja y todos me parecían iguales.
Que pesadilla…
Me puse los primeros negros que vi.
Me miré al espejo y no parecía yo.
Decidí antes de salir dar unas cuantas vueltas con aquellos zapatos pues no quería hacer una entrada triunfal al salón de cabeza.
Cuando vi que por fin conseguía evitar parecer un pato mareado con aquellos zapatos y tras unos cuantos desequilibrios salí directa al salón.
Si tenía suerte no me caería en aquel corto trayecto.
Por si acaso yo iba con las manos cerca de la pared evitando accidentes en aquel día tan accidental.
Entonces los vi a los dos sentados en el sofá.
Nada mas verme los dos se pusieron de pie.
Él era mas joven que ella.
Era rubio de pelo largo, de ojos azules, alto y físicamente podía decir que estaba cuadrado.
Era como mirar al ken y a la Barbie juntos.
Ella se rió por lo bajo al darse cuenta que yo iba andando al lado de la pared.
También pareció gratamente sorprendida por mi elección.
Vi como ella me levantaba el pulgar sin que él se diera cuenta.
-Jorge, esta es mi amiga Carmen.-dijo Clara.
Me acerqué y le di dos besos.
-Encantada de conocerte, Clara me ha hablado de ti.-dijo mirando a Clara con complicidad.
Yo entonces levanté la ceja a lo Carlos Sobera y la miré a ella.
¿Habían hablado de mí?
Él se dio cuenta.
-Me ha hablado muy bien de ti. No vayas a pensar mal.-dijo Jorge aclarándolo.
-Yo de Clara no tendría motivos para pensar mal. -dije yo muy segura.
La miré con una gran sonrisa la cual me fue correspondida con otra gran sonrisa.
Esa sonrisa también iba con intención de que Jorge tenía mi aprobado.
Cuando la miré me di cuenta que ella no paraba de mirarle como aquella que no puede parar de contemplar una obra de arte.
Entonces recordé que era así como yo antes miraba a Alberto y que aquello ya no se repetiría.
Disimulé con todas mis fuerzas lo que estaba pasando por mi cabeza.
Y aquel dolor que nacía cada vez que le recordaba.
No quería ver como Clara se preocupaba aun más por mí y menos cuando yo la veía tan feliz.
No me había dado cuenta antes de lo que tenían allí montado en el salón.
Lo habrían preparado todo mientras yo estaba en el armario.
Desde luego que pareja...
Levantó la cabeza lentamente.
-Las cosas no son tan fáciles como parecen… No somos una familia convencional… Nosotros no celebramos la Navidad, somos ateos. Sería totalmente una tontería celebrar el nacimiento de Jesús. Hacemos nuestras propias tradiciones.
No me pareció algo grave.
Pero ella no me había contado lo que realmente le preocupaba.
Aquí en España la gente ya no es tan religiosa como antes, pero aun así sigue utilizando la excusa de estas fiestas para cantar los villancicos y ver a la familia que no se ve en mucho tiempo.
Para ser sinceros yo también lo utilizaba de excusa para estar con los míos.
Por mucho que lo intenté no logro llegar a los Dioses ni a Dios.
Eso sí, en tal caso de que exista, yo le debo estar mil veces agradecida de conocer una persona tan generosa como Clara y tan atenta conmigo...
Ella me ha venido como caída del cielo.
Se está comportando como una verdadera amiga siendo tan comprensiva conmigo.
-Ya veo que cada familia es un mundo. – le dije para que no se preocupara.
Por fin conseguí que volviera a sonreír.
¿Se creería que eso de no ser una familia convencional me preocupaba?
-Al igual que cada persona también es un mundo... Estoy segura que con David te vas a llevar muy bien, pero te aviso que no le agobies…
No le había dado tiempo a terminar la frase.
Yo quería preguntarle mas cosas sobre él, pero sonó el timbre del telefonillo.
Ella se levantó de un salto.
Pareció acordarse de algo importante y se fue corriendo a cogerlo.
Al rato volvió otra vez corriendo.
Con tacones y corriendo…
Yo con ella lo alucinaba…
-¿Qué tal me ves? ¿Estoy guapa?- dijo mientras se miraba en un espejo que había en el despacho y se retocaba el pelo.
Se la veía nerviosa e impaciente.
Casi igual que una niña de quince años.
¿Quién sería?
¿Me está gastando una broma?
¿Cómo semejante mujer me iba a preguntar si estaba guapa?
Ella estaba perfectamente arreglada con un traje de chaqueta y sus tacones.
Aunque llevara un trapo de cocina, ella iba a estar igual de guapa.
Entonces caí en la cuenta…
¡Yo estoy en pijama!
-Pues claro que sí estas guapísima. Pero ¿Se puede saber quién viene? Yo estoy en pijama.- dije a la vez que me levantaba corriendo un sitio para esconderme.
No me apetecía ver a nadie.
No hoy y menos en pijama.
A ella parecía que se le había olvidado.
Estaba en sus mundos acicalándose en el espejo.
Y cuando me miró se dio cuenta y abrió los ojos de par en par.
Se le había olvidado ese detalle.
-Pues es Jorge. Mi rollete o como lo quieras llamar.-Dijo a la vez que estaba atontada pensando en él.-Ve al armario y ponte lo que quieras. No había caído en la cuenta de que había quedado con él. Perdóname, yo…
Estaba realmente preocupada por no haber pensado en mí.
-No pasa nada. Estás perdonada.-la interrumpí.
Entonces sonó el timbre de arriba.
No me lo pensé dos veces y salí corriendo a la habitación.
Ella salió corriendo a la puerta.
De camino a la habitación oí la voz de él.
Fui aún mas deprisa al armario.
Eso seguro que era el paraíso para más de una.
El paraíso de la moda.
Para mí era un calvario.
¿Cuándo puedes elegir entre tantas cosas qué te pones?
Una camisa verde y el primer pantalón que vi.
Los zapatos también los tendría que coger.
No había nada plano.
Todo tacones de 12 cm…
Todos los zapatos eran de tacón de aguja y todos me parecían iguales.
Que pesadilla…
Me puse los primeros negros que vi.
Me miré al espejo y no parecía yo.
Decidí antes de salir dar unas cuantas vueltas con aquellos zapatos pues no quería hacer una entrada triunfal al salón de cabeza.
Cuando vi que por fin conseguía evitar parecer un pato mareado con aquellos zapatos y tras unos cuantos desequilibrios salí directa al salón.
Si tenía suerte no me caería en aquel corto trayecto.
Por si acaso yo iba con las manos cerca de la pared evitando accidentes en aquel día tan accidental.
Entonces los vi a los dos sentados en el sofá.
Nada mas verme los dos se pusieron de pie.
Él era mas joven que ella.
Era rubio de pelo largo, de ojos azules, alto y físicamente podía decir que estaba cuadrado.
Era como mirar al ken y a la Barbie juntos.
Ella se rió por lo bajo al darse cuenta que yo iba andando al lado de la pared.
También pareció gratamente sorprendida por mi elección.
Vi como ella me levantaba el pulgar sin que él se diera cuenta.
-Jorge, esta es mi amiga Carmen.-dijo Clara.
Me acerqué y le di dos besos.
-Encantada de conocerte, Clara me ha hablado de ti.-dijo mirando a Clara con complicidad.
Yo entonces levanté la ceja a lo Carlos Sobera y la miré a ella.
¿Habían hablado de mí?
Él se dio cuenta.
-Me ha hablado muy bien de ti. No vayas a pensar mal.-dijo Jorge aclarándolo.
-Yo de Clara no tendría motivos para pensar mal. -dije yo muy segura.
La miré con una gran sonrisa la cual me fue correspondida con otra gran sonrisa.
Esa sonrisa también iba con intención de que Jorge tenía mi aprobado.
Cuando la miré me di cuenta que ella no paraba de mirarle como aquella que no puede parar de contemplar una obra de arte.
Entonces recordé que era así como yo antes miraba a Alberto y que aquello ya no se repetiría.
Disimulé con todas mis fuerzas lo que estaba pasando por mi cabeza.
Y aquel dolor que nacía cada vez que le recordaba.
No quería ver como Clara se preocupaba aun más por mí y menos cuando yo la veía tan feliz.
No me había dado cuenta antes de lo que tenían allí montado en el salón.
Lo habrían preparado todo mientras yo estaba en el armario.
Desde luego que pareja...
El baño perfecto
Hoy es un día en el que tengo muchísimo sueño y tensión acumulada.
No paro de pensar que necesito dormir un poco y relajarme.
Por eso hoy me encantaría un baño como el que se dió Carmen...

Bonito, ¿verdad?

Si tuviera esa bañera me pasaría ahí el día...
Pero sin duda me quedo con esta última.
Os presento el "Cosmo TV bathtub"

Pantalla LCD de 17 pulgadas resistente al agua con su radio incluida donde el sonido sale por un lugar estratégico.
Posee siete jets de hidromasaje, seis jets de burbujas y seis jets de masajes. También cuenta con una luz fluerescente bajo el agua que iluminará el agua burbujeante.
¿Quién tiene 5000$?
(Si los tuviera dudo que lo gastara en una bañera. Hay cosas mucho más importantes.)
No paro de pensar que necesito dormir un poco y relajarme.
Por eso hoy me encantaría un baño como el que se dió Carmen...

Bonito, ¿verdad?

Si tuviera esa bañera me pasaría ahí el día...
Pero sin duda me quedo con esta última.
Os presento el "Cosmo TV bathtub"

Pantalla LCD de 17 pulgadas resistente al agua con su radio incluida donde el sonido sale por un lugar estratégico.
Posee siete jets de hidromasaje, seis jets de burbujas y seis jets de masajes. También cuenta con una luz fluerescente bajo el agua que iluminará el agua burbujeante.
¿Quién tiene 5000$?
(Si los tuviera dudo que lo gastara en una bañera. Hay cosas mucho más importantes.)
sábado, 5 de junio de 2010
35. Todos tenemos secretos.
Cuando entré el cuarto de baño estaba caliente, a la temperatura perfecta.
Miré la bañera y aluciné.
Eso no era una bañera, era igual de grande que un jacuzzi.
Tenía esencias de flores y pétalos en el agua.
Noté el olor que desprendían las velas.
El cuarto de baño era muy amplio.
Justo al lado tenía un juego de toallas y un equipo de música.
Cuando lo encendí oí el sonido del mar.
Era demasiado perfecto.
Entonces me desnudé y me dejé sumergir en el agua.
Después de haber estado corriendo me hacia mucha falta un baño.
No me apetecía pensar en nada.
Solo disfrutaba de aquel pacífico momento con el sonido de las olas del mar.
De vez en cuando me venía algún flash de su imagen… de aquel susurro que me prometía que todo podía volver a la normalidad…
Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta.
Volví a recordarme que no era lo que yo quería.
Poco a poco me notaba más fuerte. Aquel momento era lo que más miedo me daba y ya me había “enfrentado” a él.
Había sobrevivido…
Aunque casi no lo consigo.
Peor día que el que estaba teniendo hoy era imposible.
Creo que perdí la noción del tiempo allí jugando con los pétalos de rosa.
Cuando acabé me sentía como nueva.
Estaba muchísimo más relajada.
Supe que ya había llegado la hora de salir porque mis dedos eran como unos garbanzos.
Me puse el pijama que ella me había dejado.
Era negro y de raso.
Daba la sensación que acariciaba la piel.
Cuando salí del cuarto de baño me dirigí a su despacho.
Cuanto más me acercaba mas oía su voz entre carcajadas.
-Cariño, voy a despedirme que creo que Carmen ya ha acabado, ¿vale?. Cuando ella vaya allí le diré que meta en la maleta los cinco mil embutidos que me has pedido. – Se volvió a reír- Te quiero. Adiós… Pasa Carmen.
Por lo que había dicho supuse que era su hijo.
No sabía quién si no iba a querer que llenara mi maleta de embutidos.
Entonces me asomé por la puerta del despacho y allí estaba ella cerrando el portátil.
-¿Te sientes mejor?- dijo poniéndose más seria.
-Si, mucho mejor. Muchas gracias.-dije tímidamente.
-Bueno sirenita, vamos al salón que ya es hora de comer.-dijo ella animada.
Me había hecho gracia eso de sirenita. Así le llamaba su exmarido.
Nos dirigimos al salón y allí estaba la mesa puesta como en un restaurante. Ella siguió el ritual de sacar la botella de vino.
-Mientras te bañabas he estado hablando con David, mi hijo. Me ha dicho que va a estar en casa cuando llegues. Por lo que cuando estés allí en Nueva York, dale un toque para que sepa que has llegado. También te tengo que dar una maleta llena de comida, dice que allí no tiene tiempo para encontrar algunas cosas de comer o que allí no las hay.
Era de las madres que les cambiaba la cara cuando hablaba de sus hijos.
-No te he preguntado nada de ellos, de tus hijos. ¿Cuántos años tienen?
Por la cara que puso, ella estaba encantada de mi curiosidad. Ella encantada de hablar de sus hijos.
La verdad es que hasta ahora no me había preocupado de mi futuro acompañante de piso.
Ni siquiera me había preguntado como sería la casa.
Creo que he tenido la cabeza lo bastante ocupada durante todo este tiempo como para importarme.
A mí con tal de que su hijo respete mi espacio me daría igual.
-Uno de ellos tiene tu edad, se llama David. Con Gabriel, el mayor, se lleva tres años. A Gabriel no se si le conocerás, ahora está en Argentina. Conoció allí a una chica y está viviendo allí con ella. Lleva viviendo allí unos cuantos años.
-Clara, ¿Tú no querías pasar las navidades con tus hijos?-le dije pensando en que no los vería con mucha frecuencia.
Ella dio un suspiro y su mirada se quedó clavada en el suelo.
No sé si hice bien en preguntarlo.
Clara guardaba algún secreto…
Miré la bañera y aluciné.
Eso no era una bañera, era igual de grande que un jacuzzi.
Tenía esencias de flores y pétalos en el agua.
Noté el olor que desprendían las velas.
El cuarto de baño era muy amplio.
Justo al lado tenía un juego de toallas y un equipo de música.
Cuando lo encendí oí el sonido del mar.
Era demasiado perfecto.
Entonces me desnudé y me dejé sumergir en el agua.
Después de haber estado corriendo me hacia mucha falta un baño.
No me apetecía pensar en nada.
Solo disfrutaba de aquel pacífico momento con el sonido de las olas del mar.
De vez en cuando me venía algún flash de su imagen… de aquel susurro que me prometía que todo podía volver a la normalidad…
Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta.
Volví a recordarme que no era lo que yo quería.
Poco a poco me notaba más fuerte. Aquel momento era lo que más miedo me daba y ya me había “enfrentado” a él.
Había sobrevivido…
Aunque casi no lo consigo.
Peor día que el que estaba teniendo hoy era imposible.
Creo que perdí la noción del tiempo allí jugando con los pétalos de rosa.
Cuando acabé me sentía como nueva.
Estaba muchísimo más relajada.
Supe que ya había llegado la hora de salir porque mis dedos eran como unos garbanzos.
Me puse el pijama que ella me había dejado.
Era negro y de raso.
Daba la sensación que acariciaba la piel.
Cuando salí del cuarto de baño me dirigí a su despacho.
Cuanto más me acercaba mas oía su voz entre carcajadas.
-Cariño, voy a despedirme que creo que Carmen ya ha acabado, ¿vale?. Cuando ella vaya allí le diré que meta en la maleta los cinco mil embutidos que me has pedido. – Se volvió a reír- Te quiero. Adiós… Pasa Carmen.
Por lo que había dicho supuse que era su hijo.
No sabía quién si no iba a querer que llenara mi maleta de embutidos.
Entonces me asomé por la puerta del despacho y allí estaba ella cerrando el portátil.
-¿Te sientes mejor?- dijo poniéndose más seria.
-Si, mucho mejor. Muchas gracias.-dije tímidamente.
-Bueno sirenita, vamos al salón que ya es hora de comer.-dijo ella animada.
Me había hecho gracia eso de sirenita. Así le llamaba su exmarido.
Nos dirigimos al salón y allí estaba la mesa puesta como en un restaurante. Ella siguió el ritual de sacar la botella de vino.
-Mientras te bañabas he estado hablando con David, mi hijo. Me ha dicho que va a estar en casa cuando llegues. Por lo que cuando estés allí en Nueva York, dale un toque para que sepa que has llegado. También te tengo que dar una maleta llena de comida, dice que allí no tiene tiempo para encontrar algunas cosas de comer o que allí no las hay.
Era de las madres que les cambiaba la cara cuando hablaba de sus hijos.
-No te he preguntado nada de ellos, de tus hijos. ¿Cuántos años tienen?
Por la cara que puso, ella estaba encantada de mi curiosidad. Ella encantada de hablar de sus hijos.
La verdad es que hasta ahora no me había preocupado de mi futuro acompañante de piso.
Ni siquiera me había preguntado como sería la casa.
Creo que he tenido la cabeza lo bastante ocupada durante todo este tiempo como para importarme.
A mí con tal de que su hijo respete mi espacio me daría igual.
-Uno de ellos tiene tu edad, se llama David. Con Gabriel, el mayor, se lleva tres años. A Gabriel no se si le conocerás, ahora está en Argentina. Conoció allí a una chica y está viviendo allí con ella. Lleva viviendo allí unos cuantos años.
-Clara, ¿Tú no querías pasar las navidades con tus hijos?-le dije pensando en que no los vería con mucha frecuencia.
Ella dio un suspiro y su mirada se quedó clavada en el suelo.
No sé si hice bien en preguntarlo.
Clara guardaba algún secreto…
St. Elmo´s Fire (St. Elmo punto de encuentro)
Hoy cuando me he levantado me he puesto a hacer zapping.
Yo tengo la suerte de tener canales como el canal COSMO.
Nunca lo suelo poner porque la mayoría de las películas que aparecen me parecen extremadamente romanticonas y empalagosas.
Huyo de esas películas porque luego te meten en la cabeza muchos pájaros de una relación idílica que dudo que exista.
Pero hoy me he encontrado con una película totalmente diferente.
Es una película del año 1985.
Va de unos chicos que acaban de terminar la universidad y conocen lo que es por fin el mundo.
Demi Moore ha conseguido enamorarme en esta película (por ella y por sus estilismos)
Me ha hecho reflexionar lo que han cambiado las cosas de los años 80 para acá.
Me voy a volver a aficcionar a ver películas de los años 80 ya que son pura inspiración¡¡





viernes, 4 de junio de 2010
Victoria´s Secret Pijamas
Hoy me he dado cuenta que tendría que comprarme pijamas nuevos y dejar de dormir con las camisetas grandes que tengo.
¡Eso no quiere decir que no tenga pijamas!
Aquí una selección de mis favoritos...




Si quereis ver más pinchar AQUÍ
Es aquí cuando me pregunto:
¿Merece la pena gastarse mucho dinero en algo que vas a usar para dormir?
¡Eso no quiere decir que no tenga pijamas!
Aquí una selección de mis favoritos...




Si quereis ver más pinchar AQUÍ
Es aquí cuando me pregunto:
¿Merece la pena gastarse mucho dinero en algo que vas a usar para dormir?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)