Gracias por leerlo :D

¡Empiecen desde la 1ª Entrada si queréis leer la historia de Carmen! No empiecen la casa por el tejado.


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lunes, 24 de enero de 2011

7 Cosas sobre Elenanito.

Ahora mismo el tiempo no me sobra, al igual que las ganas de enredar un rato!!

AiRaMer me ha dejado un regalito :) muchísimas gracias! Es un honor para mí ! Ya pondré mi premio y nominaré al número de personas indicadas, por ahora y para satisfacer vuestras necesidades cotillas (que yo también tengo), os confesaré 7 cosas sobre mí y no de Carmen.

Le dedicaría muy gustosamente a este post horas y horas, (¿Quién me va a conocer mejor que yo misma?) pero empiezo el periodo de exámenes y como ya dije al principio, el tiempo no me sobra.

1. ODIO A LA GENTE PATATA. Pensaréis... ¿Qué es una persona/gente patata? Son esas personas que se pueden llegar a comparar con las figuritas de Lladró de tu abuela. Sabes que están ahí, que tienen valor,que son exclusivas, que son bonitas, adorables, pero... CARECEN DE VIDA. No hablan, no interrumpen, son inseguras, no ríen... No puedo con ellas, siempre necesito gente con mucha vidilla a mi alrededor y por suerte es así.





2. Tengo el pulso para fracasar robando panderetas. Os parecerá una tontería pero eso me hace asumir que nunca trabajaré de camarera. Soy patosa... Mucho.

3. El mundo nunca me deja de sorprender. ¿Quién les dijo a las mujeres que estaban guapas siendo naranjas? ¿Nadie se dio cuenta que en Disney Channel le lavan la cabeza a los niños con ser populares? ¿Un coche caro me dará felicidad? ¿Las gafas hacen parecer más interesante a la gente? ¿Algún día de mi vida dejaré de oír cosas de la pantoja? ...

EN FIN... incógnitas infinitas.

Creo que daría todo lo que se por todo lo que ignoro.

4. Me encanta encontrar gangas. ¿Y a quién no? Los hay que presumen de las cosas caras o exclusivas que tienen, a mi ese rollo no me va. Cosas caras las hay siempre, pero las gangas NO.

5. Me río con el humor negro. No lo puedo evitar.

6. Tras cuatro años y grandes esfuerzos he dejado de fumar. Estoy muy orgullosa. Fue antes de la ley antitabaco. Gracias a esta ley ahora sabemos a qué huelen realmente los bares, y les puedo asegurar que en algunos sitios era más feliz en mi ignorancia con olor apestoso en la ropa y saturación de humo en el ambiente.

7. Uno de los días que más vergüenza pasé fue cuando... estaba en una discoteca me fui a quitar la sudaderá y en vez de quitarme solo eso, me quité también la camiseta y acabé en sujetador delante de todo el mundo que acababa de conocer. No pasó nada. Sigo vivita y coleando. Hay cosas peores...

Ya os contaré...


HASTA PRONTO.

domingo, 16 de enero de 2011

85. Se me va de las manos.

Creo que mi estado de shock duró un poquito más de lo esperado.
Vi como Miranda estaba extrañada por mi reacción.
¿Ella esperaba que estuviera feliz por llamar la atención de los medios de comunicación?
¿Creería que era mi propósito aquí? ¿Acaso podemos pensar que especular sobre mi vida y de lo que hago es lo que vengo buscando? Piensa ella que vengo buscando publicidad?
Ya empiezan a decir cosas que no son verdad.
No pinto nada en la historia de Jennifer y David y seguro que me intentan meter en el medio.
No llevo aquí tres días y ya la gente habla de mí.
Creo que Miranda piensa eso. Es por eso que me mira así. Creería que iba a ver una sonrisa dibujada en mi cara y es todo lo contrario.
Siento miedo y pavor a perder mi intimidad.
¿Qué pasaría si decidieran investigar y descubrieran cosas que mi familia no debiera saber?
Si quisiera que hablaran de mí me hubiera quedado en Cáceres soportando las críticas de la gente a la que conozco.
Allí no paran de hablar de que no entienden el motivo de porqué lo dejé con Alberto y creen tener la libertad de decidir si eso está bien o está mal.
Juzgan los actos de los demás constantemente sin importarles que las personas somos muy vulnerables ante lo que piensen los demás de nosotros.
Muchas veces nos juzgamos a nosotros mismos mirándonos a través de los ojos de los demás y eso muchas veces no nos deja ver con claridad lo que en realidad somos.
Al volver en sí otra vez pregunté que había pasado.
Necesitaba volver a oírlo.
Ella vio que yo no era capaz de asimilarlo como algo bueno.
Sentí un plomo encima.
-Que raro. Eres la primera chica que quiere pasar desapercibida. Pues viviendo en casa de David lo vas a tener difícil.
Miré a David que estaba en una entretenida conversación con Giovanni y no se estaba enterando de nada de lo que me había dicho Miranda.
No se si a él le importaría mucho. Él ya se había acostumbrado a ello e intentaría tranquilizarme.
Mientras siguiera siendo la chica X no pasaría nada.
-No me imaginé en ningún momento que se fueran a fijar en mí cuando llegué aquí. No sabía que David era el hijo de Clara.-le dije a Miranda.
No esperaba una respuesta.
Esperaba que alguien me dijera que todo iba a salir bien.
-Pues siendo tan guapa… Es que pareces una muñequita de porcelana. Te aseguro que no vas a pasar desapercibida.- Me dijo ella a la vez que se encendía un cigarro y me ofrecía. -No trato de asustarte diciéndote que no te van a dejar en paz, pero tienes que ser realista.
Acepté el cigarro.
-Gracias, aunque no me haga ni gracia llamar la atención por cosas que no son verdad…
-Pues esto es el principio. Prepárate. Si eres una chica fuerte podrás con esto y mil cosas más. Esto no es lo peor que le puede pasar a alguien.
Cogí una gran bocanada de aire.
¿Qué otra cosa podía hacer? Sería el precio a pagar. No todo podía ser de color de rosa.
El precio a pagar por estar en una casa llena de lujos, rodeado de famosos y por ahora sin estar trabajando…
Mas vale que por ahora quedara en secreto, si no los de mi familia me iban a matar por no decir nada. Al igual que el resto de mis amigos.
-Pues entonces me prepararé a conciencia.
Ella me miró y sonrió.
Yo le correspondí con otra gran sonrisa. Algo me decía que ella y yo nos íbamos a llevar bien.
-¿Te gustan los tatuajes?-Me dijo ella dirigiéndose a la mesa donde estaban David y Giovanni colocando las cosas para el tatuaje.
Giovanni estaba sentado realizando algunos dibujos para el tatuaje de David.
-Hombre, a mi más que el tatuaje me gusta mucho más dibujar.
Ella pareció sorprenderse cuando dije eso.
-¿Dibujar? ¿Qué tal se te da?
-Hombre pues ni bien ni mal. Es algo que hago por diversión.
Se puso la mano en la barbilla pensativa y luego puso cara de tener una genial idea.
-¿Quieres intentar hacer el boceto del tatuaje de David? Vamos a hacer una cosa. Tú, yo y Giovanni. A David no le digo. Dibuja fatal.-Dijo mientras le miraba y David se reía dándole la razón-Vamos a intentar dibujar el tatuaje de David. El mejor gana. Solo se podrán ver una vez estén acabado. Nada de trampas ¿Qué te parece?
Todos se quedaron mirándome esperando impacientes a que aceptara.
-Por mí… Me da igual. No esperes nada del otro mundo.
Me dieron papel, me dieron todo para dibujar.
Allí en la mesa del salón nos sentamos todos y comenzamos a dibujar.
Miranda al quedarme con ella hablando descubrí que era una chica genial.
Tenía chispa, era espontánea y original.
Tenía su propia empresa y a la vez que se dedicaba al tatuaje.
Ella pertenecía a una familia Italiana muy rica y famosa gracias a la política.
Al ver que desentonaba decidió dejarlo todo, y con ahorros que tenía y trabajando de modelo, montó su propia tienda y poco a poco se hizo un hueco entre las marcas mas conocidas.
Me dijo que me daría unas cuantas cosas de su tienda gratis con tal de que me las pusiera de vez en cuando.
Me estuvo preguntando cual era mi historia para llegar aquí, entonces ella me escuchaba alucinada, no se creía que las mayoría de las cosas que me habían pasado hubieran sido en menos de un mes y que aquí estaba yo.
No me podía parar de reír cuando Miranda al igual que había hecho yo antes intentaba sacarle a David el tema de la fiesta de los Bells.
Quise saber cómo se habían conocido.

Esto me lo contó Giovanni, que no había hablado antes mucho porque estaba totalmente concentrado en su en su dibujo.
Ellos tendrían en torno a los diecisiete años. Todos habían coincidido en una fiesta de cumpleaños que había organizado en una casa al lado de la playa otra chica, que también era conocida en la actualidad. Me enseñó una foto de una revista para que supiera quién era.

Los tres acabaron robando unas cuantas botellas de la bodega del padre de esa chica y bebieron en la playa. Hasta entonces la fiesta había sido un coñazo.
Acabaron los tres desnudos por la playa y al salir del agua y con la cogorza, los pillaron los padres de ella.
A partir de ese momento los tres acabarían unidos. Después de la pedazo de bronca que les cayó a los tres.
Por lo que me estaban contando, la habían liado muchísimas veces.
Mientras Giovanni contaba la historia en la mesa no paraba de haber miradas cómplices entre ellos.
De hecho diría que casi podría ver en el salón miradas con conversaciones telepáticas y paralelas entre ellos.
Era claro que entre ellos parecía haber un vínculo especial que venía de muchos años atrás.
Yo me sentía rara con ellos a la vez que muy cómoda.
De vez en cuando se hacía algún silencio en el que todos, excepto David, nos poníamos a dibujar.
Lo único que a veces hacía que me distrajera de mi dibujo era sentir como tenía encima la mirada de David.
Cuanto más le miraba más me gustaba. Intentaba no mirarle mucho.
Allí estaba él sentado cerca de mí con su copa en una mano y su cigarro en la otra.
Le daba cierto aire teatral y de caballero de película.
Parecía serio, pero cuando nuestras miradas coincidían él me sonreía y yo sentía cierto cosquilleo indescriptible.
Me encantaba oír a Giovanni, su voz era un susurro grave que le daba cierto aire misterioso y atractivo. Era muy relajante. Contaba las cosas sin prisa y sin pausa.
David se fue a decirle los ingredientes que quería a Margarita para hacer la cena esta noche.
Luego me pidió la cámara de fotos y empezó a hacer fotos.
Me estaba dando cuenta que David es hiperactivo y no puede parar quieto mucho tiempo.
En un pequeño silencio, oí mi móvil que estaba en vibración que empezaba a sonar. Dejé el dibujo encima de la mesa que estaba casi acabado y me fui a buscar rápidamente el móvil. Era Lucía.
Me dirigí a otra habitación para hablar con ella.
-Hola guapa.-Le dije yo toda animada.
-Hola chica X.-Me dijo ella con el mismo tono de voz.
Se me encogió el estómago.
-¿Qué?¿Cómo que chica X?- dije con la voz que apenas me salía.
Yo estaba con los ojos abiertos de par en par. Congelada.
-No me lo podía creer este mediodía. Estaba comiendo, puse un programa del corazón y no me lo podía de creer. ¡Eras tu con David Mosley! De hecho te estoy viendo ahora. Es super gracioso saber que nadie sabe que eres tú. Solo lo se yo. -Me dijo de los nervios casi gritando.
-¡Si, vamos mega super graciosísimo!
Mi ironía en esa frase llegó a extremos antes nunca alcanzados. Estaba flipando. ¿También en España era la chica X? Se me va a ir de las manos el asunto seguro. Solo llevo dos días aquí y mira…
-Carmen, pues si con esa ropa estas irreconocible. Ni aunque digan que te llamas Carmen lo iban a saber.
-¿Hablas enserio?
-¡Qué si! Cuanto más le veo a él más envidia me das. Por cierto, ¿ha pasado algo que deba saber…?
-Pues he montado en helicóptero y he visto la ciudad desde el aire. He comido en un restaurante de esos que lo alucinas con los platos y ahora estamos en casa que David se va a hacer un tatuaje.
-No me refería a eso, pero desde luego el día suena bien.-Dijo totalmente impresionada.
-¿A qué te referías?
-Que si ha habido tema.
-Tú estas flipada. No, aún no.
-Pues tiempo al tiempo. Desde luego haceis buena pareja, ahora que os veo…
-Deja de mal influenciarme. No me ayuda ahora mismo.
Ella comenzó a reírse. A mi no me hacía ni un poquito de gracia.
-Bueno guapa tengo que ponerme a colocar las maletas que ya dentro de nada nos vamos a Tailandia.
-¿ya?
-Si, el tiempo pasa muy rápido y no espera.
-Ya veo, ya…
-Pues Carmen me despido así plan a lo película y me doy por despedida. Voy colgar justo cuando diga la frase.
-Lucía estás loca. ¿Qué frase?
-Solo déjate llevar.
Justo después me colgó.


Continuará...

viernes, 7 de enero de 2011

84. Demos la bienvenida a la CHICA X.

Entramos en limusina y comenzó a sonar el móvil de David.
Me miró y supe que no quería mirar la pantalla por si era Jennifer.
Le hice un gesto de ánimo para que lo mirara.
A la vez que realizaba un gran suspiro, sacó el móvil del bolsillo y a continuación se quedó mirando el suelo totalmente en su mundo.
Luego se llevó las manos a la cabeza.
Pareció recordar algo importante.
-¿Te importa que vayamos ahora a casa?
-No me importa para nada.- dije intentando ocultar mi curiosidad.
¿Quién sería para que pusiera esa cara?
Aunque en mi cabeza estaba alarmada.
En esa casa pueden pasar muchas cosas… Se lo que me gustaría que pasara pero no tengo ni idea de lo que va a pasar.
-Es que soy un desastre… Había olvidado que he quedado con Miranda y con Giovanni.
-¿Quiénes?
Esa contestación me había descolocado.
No iba a pasar nada.
-En casa te los presento. Son mis mejores amigos. Se dedican al tatuaje y ahora están esperando en casa para que me haga uno.
-¿Se te había olvidado que te ibas a hacer un tatuaje?
-Si, es que tengo la cabeza en muchas cosas.
Bajó la ventanilla que comunica con la parte dónde se encuentra el conductor y le dio las indicaciones.
-¿Qué te piensas tatuar?
-Te parecerá una tontería pero va a ser un sol. Dentro del sol tendrá otras cosas.
- Y un sol, ¿porqué?
-Para mi es lo que representa la vida. Me parece lo más básico para que haya vida. Es en lo que creo.
-¿En lo único que has creído?
El me miró con una gran sonrisa.
-Si. ¿Tú no crees en que hay cosas sin las que no podrías vivir?
-Entiendo a lo que refieres… ¿Me dejas hacer una confesión?
Él me míro con expresión llena de intriga y se acercó mas a mi, lo cual me estaba haciendo aumentar las ganas que tenía de besarle.
-Yo creo que en otra vida eras un hippie.-Dije con una voz bajita y despacio para darle emoción al asunto.
Le volví a descolocar y no paraba de reír.
Luego se quitó las lágrimas de los ojos.
-No. De hecho creo que los hippies estarían descontentos de que yo lo fuera. No te lo voy a negar, soy una persona acostumbrada a cierto nivel de vida. No me imgino ni si quiera estar en una tienda de campaña.
Entonces le miré como quien mira a un perro verde.
Es cierto que si puedes estar en una casa lujosa y que no te haga falta de nada, no tendrás la necesidad de irte a un camping a una tienda de campaña… Vale.
Pero en realidad se trata de una experiencia muy digna de vivir.
¡Son esas experiencias que te hacen pensar lo afortunado que eres de estar en tu casa con todas las comodidades que tiene!
En los camping cuando vas con tus amigos, es donde ocurren cosas legendarias y recuerdos para toda la vida.
Yo los tengo.
No sabes lo que es miedo hasta que te despiertas con una araña en el saco.
-¿Qué no has dormido nunca en una tienda de campaña?
-No. Lo dices como si hubiera que matarme por ello.
-Entonces supongo que no has estado en una barbacoa, al lado de una fogata al lado del bosque viendo las estrellas…
-Tampoco. En barbacoas diría que si… No creo que sea lo mismo lo que tu entiendes por barbacoa a lo que yo.
-Ya bueno, tu seguro que has estado incluso con cocineros.
-Si. Hace mucho que no veo las estrellas.
-Entonces descarta eso de que has estado de barbacoa. ¡qué digo! Seguro que no sabes ni hacer ni un huevo frito.
-Ahí te confundes. Me gusta mucho cocinar y se cocinar mejor que tú.
-Eso no me lo creo.
-¿Qué no?
-En tal caso de que fuera verdad, seguro que hay recetas que yo sé de las que tú seguro no tienes ni idea. O por lo menos no has disfrutado de ellas.
- ¿Y tú que sabes?
-¿Y yo que se? Una persona que no ha vivido algo tan básico como irse de campo, no puede superar a una chica como yo…
-Tú lo has querido. Esta noche cocino yo. Mañana cocinas tú. -me dijo desafiándome.
-¿Enserio?
-Pues claro que estoy hablando enserio. Te iba a llevar esta noche a un sitio que te iba a gustar, pero un reto es un reto.
-Me gustan los retos. -Le dije muy convencida de ello.
-A mi también. ¿Y sabes que odio?
Por su cara lo supe.
-¿Perder?
-En efecto.
-Pues entonces voy a necesitar un tiempo de meditación para pensar con que te sorprendo.
-Tómate todo el tiempo que quieras. Dudo que me sorprendas. -Le dije para ponerlo todo más interesante.
Los dos sabíamos que todo era una broma. Me podría sorprender fácilmente si él quería.
Esto se había convertido en un juego contínuo.
Esta vez el pique se trataba de una comida.
Creía que iba a tardar mucho en pensar que iba a cocinar… ¿Quién se va a arriesgar si puedes hacer una buena paella?
Le miré a él también parecía pensar y cada vez que nos mirábamos comenzábamos a reírnos con una mirada cómplice.
Aunque sabíamos que no podíamos leernos la mente algo de nosotros lo intentaba.
Lo que no me explico es ¿Cómo si lo acabo de conocer ayer, puedo estar con él como si nos conociéramos de hace mucho tiempo?
Me costaba pensarlo o incluso yo misma me negaba a pensarlo, ¿sería él eso que llaman mi media naranja?
Imposible.
Somos muy diferentes.
Venimos de mundos muy diferentes.
¿Quizá sería eso lo que me atraía de él?
Eso es precisamente lo que me da más miedo.
Que no solo me atrae su físico, sino él.
No se nunca por donde me va a salir.
¿No es muy pronto para sacar estas conclusiones? Si, lo es.
Es imposible que me vaya a quedar pillada por él en el escaso tiempo que llevo aquí.
Siempre dan ganas de imaginar que todo es perfecto y que podemos encontrar algo tan complejo como el amor en cualquier parte.
Llegamos a casa.
En el portal había unos cuantos periodistas esperando ansiosamente la llegada de David.
El chófer abrió la puerta y allí comenzó el acoso.
Yo me dirigí rápido al portal rodeada de flashes.
A David oí como no paraban de preguntarle por la modelo Jennifer Bender y su ruptura.
Mierda. Ya se habían enterado.
Él decidió no responder a tanta pregunta.
Mantuvo su sonrisa sin parecer estar molesto en ningún momento. Parecía de lo más amable.
Él en cuanto le sonreía a una reportera, se quedaba como hechizada mirándole y dejaba de preguntar.
Se despidió de todos de una manera muy educada y entró al portal.
Menudo agobio.
Espero que no siempre vaya a ser así.
Lo que está claro es que siendo quien es, la noticia seguro que va a resonar en todas partes.
Por lo que se ve ya es algo público que David Mosley está soltero.
Entramos a casa y allí en la puerta estaba Margarita charlando con un chico y una chica. Yo cuando pensé en los amigos de David me imaginaba un par de chicos refinadísimos que vestirían pijos.
Supongo que fui tonta al no pensar que los dos se trataban de tatuadores.
Los dos eran de piel muy pálida y los dos iban vestidos de rojo y negro.
Miranda era una chica pin-up con un gran parecido a Marilyn Monroe.
Hubiera jurado que era Marilyn de no ser porque estaba llena de tatuajes.
Su estilo era tremendamente provocativo y no quería pasar desapercibido para nadie.
Él era alto, rubio y delgado, de ojos marrones, con barba de tres días y tremendo atractivo.
Tenía cierto parecido con David.
Giovanni estaba lleno de piercing y tatuajes.
Aun así ese chico también era muy guapo.
La verdad es que me esperaba totalmente otra cosa.
-¡Guapísimo!¡Tío Bueno! -Saludó Miranda a David imitando a una de sus fans.
Se acercó corriendo a él y le dio un pico y un gran abrazo.
La cara de David irradiaba felicidad.
Luego le siguió el abrazo que le dio Giovanni a la vez que se daban palmaditas en la espalda.
-¿Se puede saber donde te has metido todo este tiempo? A Miranda la he visto pero a ti no.-Le preguntó David a Giovanni.
-Pues he estado realizando unas cuantas exposiciones por todo el mundo. Y me han ofrecido trabajo en el mejor local de tatuadores de toda la ciudad. -Dijo a la vez que Giovanni hacía un baile en señal de celebración.
Entonces ella se dio cuenta que yo estaba allí.
Se acercó a mi lentamente con desconfianza.
-Tu debes de ser la chica X.-Dijo Miranda mirándome con gran curiosidad.
-Chicos, os presento a Carmen. Ella es la chica que mi madre quería que viniera.
Yo estaba rayadísima.
¿Chica X? ¿Me ha llamado chica X?
-Encantada. -dije.
Los me correspondieron con una gran sonrisa.
Y yo no me iba a quedar las ganas de saber que coño era eso de la chica X.
-¿Cómo que debo de ser la chica X?-Le dije a Miranda que sigue mirándome y fijándose en todo detalle.
David y Giovanni se pusieron a colocar todo el equipo para el tatuaje de David.
-Pues te has convertido en la chica X en todo el país desde hace unas horas.
Mi cara era de: ¿Qué cojones me estás contando?
-¿Cómo que en todo el país?
-Si, hoy en la televisión no han parado de salir fotos tuyas de hoy saliendo de casa con David. Te has convertido en un boom de aquí a unas horas. Todos creen que estas liada con David. Nadie sabe como te llamas, a si es que todos hablan de la chica X y de sus preciosos zapatos y genial look creado por Charles Bizet.-Se hizo un pequeño silencio.- A todo esto se le a sumado el que se acaban de enterar que Jennifer y David no están juntos.
Mi cara reflejó el horror que me provocaba.


Continuará...

jueves, 30 de diciembre de 2010

83. Ahora o nunca.

-Hola Clara. -Dije mirando a David para que supiera quien era.
A David pareció darle igual. Él me seguía mirando igual que antes.
¿Me habría escuchado?
-Hola cariño. ¿Estás con David? Es que tiene el móvil apagado y le he llamado varias veces…
-Estoy con él comiendo. ¿Quieres que te lo pase?
-No, no hace falta. Me quedo más tranquila. Pregúntale que le pasa con el móvil, que desde ayer lo tiene apagado casi siempre.
Yo ya sabía que él lo tenía apagado para no recibir más llamadas de su exnovia.
Recuerdo que yo también cuando lo dejé con Alberto apagué varios días el móvil.
No quería saber nada de nadie.
Tenía miedo a tener que dar explicaciones una y otra vez sin que nadie pareciera entender nada de cómo me sentía.
Debía de preguntar que decidiría decirle David a su madre.
-Me dice tu madre que porque tienes apagado el móvil.-dije mirándole y haciéndole un gesto indicándole el móvil.
Él me sonrió.
Se dio cuenta que no sabía si me estaba prestando la atención que aquel momento requería.
-Dile que Jennifer no me para de llamar.
-¿Le has oído?
-Si, le he oído. Muchas gracias. Ya he visto las fotos y por lo que veo os llevais bien. No sabía si eso podría llegar a pasar. ¿Tienes alguna queja de él? Y ya que estoy, ¿ sigue saliendo con Jennifer ? Disimula si es que está por ahí David escuchando.
Me comencé a reír.
¿Pretendía que disimulara cuando mi silla estaba al lado de la suya?
Estábamos demasiado cerca como para pretender disimular.
Me daba igual si me oía.
-No, no están. Me da que ya no volverá. Y no tengo ninguna queja por ahora.
-¿Ha pasado algo que yo no sepa? ¿Por qué pareces nerviosa a la vez que no te paras de reír?- me preguntó Clara.
Miré a David que me seguía mirando.
Lo hacía de una manera que pensaba que podría lanzar el móvil lejos y llevarme a David al cuarto de baño sin pensar en las consecuencias.
Cuando estás hablando con su madre… Mejor olvídate de esas cosas.
Acabaré diciendo tonterías.
-Eso ya te lo tendrá que decir él.
Clara no pareció entender nada.
Había salido del apuro de tener que responder con la verdad.
-Por favor dile que aunque le llame Jennifer mil veces que debe encender el móvil.
-Se lo diré.
Al mirarle de nuevo él ya dejó de mirarme.
Miraba con una sonrisa su helado.
-Te aviso de parte de Charles que no hagas planes para mañana. Le vas a acompañar a un desfile.
Espera…

¿Qué?
O_o

-¿Yo? ¿Y que pinto yo ahí en un desfile?.-le dije intentando no parecer escandalizada.
-Tu fíate de Charles. Seguro que te va a encantar. Por cierto, vas preciosa y perfecta.
Menos mal que no me lo creo del todo.
Cómo me lo digan tantas veces me lo voy acabar creyendo…
Cuando me miro al espejo aún me dan ganas de reírme.
-Muchas gracias.
-No tienes que darlas. ¿Te lo estás pasando bien?
-Creo que bien es poco. Hemos visto la ciudad desde helicóptero y ahora estamos comiendo en un restaurante que parece de película.
-Se en donde estás. Es uno de mis restaurantes favoritos.
-No me extraña. Por cierto, ¿Qué tal Jorge y el esguince?-Le dije a la vez que le hice una seña a David.
-Bien. -Se comenzó a reír de una manera traviesa.- Ya me estoy encargando de cuidarlo… La pena es que dentro de poco se pondrá bien.
-¿Te estás aprovechando de él?
-Por supuesto.
Las dos estallamos en carcajadas.
No me esperaba esa respuesta.
David se reía al verme reír.
-Pequeña, cuídame a David.
-Lo haré o lo intentaré.
-Adiós guapa.
-Adiós.
Esta vez cuando colgué me quedé mirando el móvil.
¿No sería mejor que lo pusiera en silencio de una vez?
Cada vez que parecía que había un momento interesante con David mi maldito móvil acababa sonando.
Ni que mi móvil tuviera una maldición.
Voy a ponerlo definitivamente en vibración.
-Como no te des prisa, se te va a derretir el helado. Con todo el tiempo que has pasado admirándolo…-Me dijo David con una sonrisa pícara.
-Lo disfrutaré mientras pueda. Ya te he dicho que no es duradero.
Yo terminé de comerme el helado y David se dedicaba a observar como disfrutaba de él. Cuando terminamos David los cocineros salieron a preguntar que tal nos había parecido el sitio y la comida.
La gente era muy amable pero se notaba que eran demasiado agradables.
David les dijo que le había encantado el postre a la vez que me miró a mí.
Yo me hice la desentendida.
Fuera nos esperaba la limusina.
¿Podría pasar algo después?
Me daba igual.
¿Quién era capaz de reisistirse a la tentación que suponía David Mosley?
A lo mejor era ahora o nunca.



Continuará...
EL AÑO QUE VIENE.
:D

martes, 28 de diciembre de 2010

82. IRRESISTIBLE,

Algo distrajo mi atención.
Por suerte o por desgracia, en ese momento vino el camarero con los postres.
Él agitó un poco la cabeza y seguimos con la conversación.
Yo a partir de ese momento supe que si quería podía jugar con fuego.
Debería tener cuidado.
-No te lo puedo decir. Lo prometí y tú no vas a ser la excepción… Aunque por unos momentos he creído que me convencerías. -dijo David un poco confuso.
Aquel momento lo había sido.
No quería volver a pensar en eso o no podría salir de aquel bucle de pensar en él.
Esta vez miré el postre para distraerme.
Que pena me iba a dar comérmelo.
Parecía tan rico sin haberle dado ni un mordisco…
Me mordí el labio de abajo.
Solo de saber que era mío se me hacía la boca agua.
No sé, pero aquello era superior.
Deseaba aquel postre pero no lo quería tocar.
Miré a David.
-Enserio, estoy por pedirte otro. Lo estás mirando como si fuera una escultura o algo a lo que adorar. -Me dijo riéndose, mientras él ya estaba disfrutando del suyo.
-Es digno de admirar. A veces lo disfrutas más si te paras a mirarlo y crees que nunca va a ser tuyo. Entonces llega el momento que lo tienes delante y tienes que disfrutarlo con los cinco sentidos…
-No sabía que los helados te volvían filosófica.
Entonces yo le acerqué mi postre intacto y acerqué mi silla a la suya para que los dos tuvieramos la misma perspectiva.
Quería que lo viera como yo lo veía.
Era algo que a mis sentidos parecía tan delicioso que me lo comería tantas veces hasta que pudiera odiarlo.
Olerlo hasta acostumbrarme a él.
Saborearlo hasta la saciedad.
Verlo hasta enamorarme.
Tocarlo y deshacerlo en mi boca…
-¿Estas dispuesto a hacer lo que yo te diga?-le pregunté.
David me miró con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
No entendía mucho a donde quería llegar.
Quizás aquello era lo que lo hacía más interesante.
Me dio una respuesta afirmativa con la cabeza. La curiosidad le comía.
Estaba tan cerca de David que podía oler su perfume que olía muchísimo mejor que el helado que tenía delante.
-Míralo. ¿ dime qué ves?
-Un helado.-Dijo riéndose.
-No, no es solo un helado. Una bola con un cucurucho es un helado. Esto no. Vayamos más allá. Esto tiene que ver con la combinación de colores que tiene el helado. Es rojo. ¿Qué te sugiere?
-¿Amor? ¿Pasión?
-Si. ¿Te das cuenta que tiene por encima todo de chocolate?
-Si.
-¿No se te hace la boca agua solo de pensar en la acidez de las frambuesas?
-Un poco…-Dijo él en un susurro.
-¿Y no te parece perfecto cuando lo mezclas con chocolate fundido?
-Pues sí. -dijo el un susurro mirando fijamente el helado.
Él miraba al helado pero yo no estaba mirando el helado.
Yo miraba como poco a poco se iban dilatando las pupilas de David.
Sus preciosos ojos verdes casi se volvieron negros.
Ya lo tenía en el tarro.
No se como lo estaba haciendo pero estaba consiguiendo convertir un helado en algo más que eso. Era conseguir transformar algo en deseo.
Maldito vino…
Mi tono de voz era suave y pausada.
Comencé a susurrárselo al oído.
-Huélelo.-le susurré.
-¿Enserio?
-Tienes que hacerlo.-Le dije animándolo.
Los dos lo olimos.
-¿Te has dado cuenta que huele mejor de lo que parece?
- Si, huele muy bien...
-¿Has visto que también brilla? ¿A que parece jugoso?
-Si, también lo veo…
-¿Te has fijado que tampoco es muy grande?
-¿Y eso que significa?-Me dijo con una ceja levantada y acercándose un poco mas a mí y al helado.
-Nada. Pero todo lo bueno dura poco, y que puede ir en cantidades pequeñas… y que cómo no me lo coma ahora se va a derretir. -Le dije.
Entonces cogí la cuchara, cogí uno a uno un poco de todos los ingredientes y lo saboreé dejandolo derretir en mi boca.
Estaba delicioso
David me miraba fijamente.
Me miraba pero no pensaba en el helado. Pensaba en mí como si yo fuera el helado.
Podía verlo.
No me molestaba.
Comenzaba a sentir calor.
-¿No te lo vas a comer? Ahora queda lo mejor. Tienes que probarlo.-Le dije, señalando con la mirada su helado.
-Claro. ¿Quién se iba a resistir ahora a comerse el helado? -Me dijo en una voz suave y sugerente. -Has hecho que se convierta en algo necesario e irresistible.
Esta última palabra consiguió hacer eco en mi cabeza.
Irresistible.
Irresistible.
Irresistible.
Viniendo de él si que me parecía irresistible.
Si le volvía a mirar sabía que no aguantaría las ganas de besarle e irnos a un lugar privado.
Yo me dediqué a mirar el restaurante y mi helado.
Tenía que aguantarme.
Algo me decía que aquello no estaría bien si lo hacía.
Estábamos sentados muy cerca.
Luchaba con mi cabeza para que no girara ni un milímetro.
Entonces el móvil comenzó a sonar.
Lo saqué del mini bolso y era Clara.
Que oportuna…
¿Qué querría?



Continuará...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El enanito MÁS SEXY ;)


Os tengo que confesar algo...

¡¡¡ME ENCANTA ENTRAR A LOS BAZARES A VER LAS CUTRADAS QUE ENCUENTRO!!!

Este enanito no pasó desapercibido cuando lo vi.
¿Fue su cara de cansado?
¿Su barba?
¿Su boquita?
¿Su cara de fumao?
¿Fue su pala a modo de trofeo?
¿Su mano rechonchita?
¿Fue su pose?
¿Fueron sus zapatos a modo de condones en los pies?

NO LO SE...

Creo que es un enanito MUY SEDUCTOR xD xD xD

JAJAJAJA

Antes de que muera por todos los trabajos que me manda la universidad...

¡OS DESEO FELICES FIESTAS A TODOS!

Pronto Carmen volverá... :D

domingo, 19 de diciembre de 2010

81. Ahora lo único que quiero es...

-Lo tuve claro a ratos. El amor estaba fallando. Creo que no estaba confundida. Un buen motivo para seguir en un sitio es el amor que sientes por alguien. Cuando sientas que no tienes un buen motivo por el que seguir, estarás perdiendo el tiempo… Bueno, pues entonces lo dejé con él. Todo con él se había convertido en costumbres establecidas. De nosotros y cómo era todo al principio no quedaba nada. Era como un amor llevado a otro nivel. Sabes que le quieres, pero no es sentir lo que sentías. Tampoco le dejarás nunca de querer. No había pasión, ni romanticismo… no había nada.
Creo que me costaba menos contárselo a él al tratarse aún de un desconocido.
Por fin alguien que no conocía a Alberto y que no iba a juzgar la situación poniéndome a mí en un mal lugar.
-Te costaría dejarle.
-En parte si y por otra parte no.
-¿Qué parte no?
-Me sentí liberada. Un peso menos de encima. Era algo que necesitaba vivir. Le echaba de menos de vez en cuando, pero sabía que volver con él no era la solución. Fue duro y triste asumir que tantos años no servirían para nada cuando una relación funciona día a día. Le quiero pero no como tenía que quererle. Ni si quiera él a mí. Y fue en el primer día que me animaba a salir tras la ruptura , cuando salgo de una discoteca y me encuentro mi coche con un pedazo de bollo impresionante.
Puse la misma cara de imbécil que se me quedó cuando ví por primera vez aquel golpe.
David parecía entenderme.
-¿Venías de una fiesta?-dijo él.
-No, venía de estar por ahí con mis amigas. Lo peor fue cuando llegué a pensar que el bollo me lo había hecho Alberto…
-¿Entonces él se llama Alberto?
-Si.
-Desde luego por mas que lo pienso, siete años es mucho tiempo...¿Cómo te convenció mi madre para que vinieras?
-¿Qué me convenció? No me tuvo que convencer de nada. A mi el segundo día que la conocí me daba una pena enorme saber que se iba a ir de la ciudad. No sabía ni si quiera si la iba a volver a ver. Y nunca sospeché que ese viaje iba acabar siendo mío. Ella me preguntó que si lo que estaba era buscando aventuras, le dije que sí y mira dónde estoy. Me hubiera ido incluso a Malawi solo por salir de Cáceres…
-¿No te gusta Cáceres?
-No es porque me guste o no. Nada es negro ni blando. Es por lo que representa para mí. Es por lo que representa en mi vida y mis recuerdos. Representa el quedarse encajado en un sitio. Incluso diría que me recuerda a no avanzar, como una especie de compromiso... Solo de pensarlo ya me agobia.
-¿Se enteró él que ibas a venir?
-Cómo para no. Cáceres es en realidad un pueblo. Nos conocemos todos. Y todo se acaba sabiendo.
-Ni que fuera un paparazzi colectivo.
-Si, básicamente era algo así. Cuando se lo dije me confesó que al él le habían ofrecido trabajo aquí.
Él me miró con los ojos entrecerrados como aquel que quiere saber más allá de lo que yo le fuera a contar.
-¿Por lo que puede venir en cualquier momento?-Me dijo lentamente esperando mi reacción.
-Si, pero da igual que venga. Las cosas ya están claras. O por lo menos eso creo.
-Aun llevas ese colgante suyo.¿Están claras las cosas?
-¡Y dale con el colgante! Su historia es la siguiente. Mientras tú estabas de cena con tu padre y su novia, yo estaba con un pedo impresionante saliendo del bar donde hacían mi fiesta de despedida... Entonces apareció tu madre.
-¿Mi madre? ¿Qué pinta mi madre en todo esto?-dijo pareciendo perdido.
-Si, tu madre. Esto fue un día despues de las fotos de gorro de mejicano y la peluca de espinete. -Al recordárselo comenzó a reirse.- Resulta que salí del bar y tu madre supuestamente iba a entrar a la fiesta que me habían hecho mis amigos de despedida.
Me dijo que no podía entrar que estaba con Jorge en casa que se había echo un esguince. Con eso me tengo que acordar de preguntarle por él.

-A mi también se me olvidó preguntar.-dijo David pensando en ese detalle.
-Pues ya sabes. Que no se nos olvide.
Nos retiraron el primer plato y llegó el segundo. Desde luego todo estaba riquísimo. Y volví a echar otra foto.
David me miraba con una gran sonrisa esperando a que continuara mi historia.
-¿Qué paso porque mi madre no quisiera o pudiera entrar a tu fiesta?
-Que de repente comenzó a llover a cántaros. Iba a volver a la fiesta, pero entonces apareció él, Alberto. Si no llega a ser porque tu madre dijo que no podía entrar, yo hubiera entrado dentro del bar y él no se hubiera atrevido a entrar, porque le conozco. Cuando le ví lo entendí todo. Claro que le quería, pero no era lo que yo estaba buscando. Aparte, solo tengo veinticuatro años, no creo que todavía nada sea definitivo. O por lo menos es de lo que estoy ahora convencida.
-Ya. Pero nunca lo sabrás porque si tu vida cambió en unos días, ¿Quién te dice a ti que no vuelva a cambiar?
-Yo desde luego estoy abierta a todas las posibilidades. Él colgante me lo regaló esa noche. Decía que quería que yo lo tuviera. Aun no quité ni siquiera las fotos suyas de mi habitación. ¿Serviría de algo, si todo me recordaba a él? Mi casa, mi coche, la calle, los bares, las canciones…
El frunció el ceño.
-Vaya. Me acabas de recordar que me tendré que poner a empaquetar todas las cosas que tengo de Jennifer en Miami. Que suplicio.-Dijo llevándose las manos a la cabeza. Y se colocó el pelo de aquella manera tan sutil.
-¿Vivíais juntos?
-Si. Hace unos meses decidimos dar ese paso. En mi casa de Miami. Aunque pocas veces hemos coincidido allí un largo periodo de tiempo.
-¿Tiene las llaves de tu casa?
-Claro que si.
-Pues yo que tu cambiaba la cerradura. -Le dije alarmada. Capaz de que esta fuera de las típicas que empiezan a arrojar todo por todas partes como venganza.
El comenzó a reirse.
-Puede que tengas razón. Pero sé que se va a quedar en Nueva York. Por lo menos hasta que consiga hablar conmigo una vez más. Creo que incluso irá a la fiesta de los hermanos Bell.
-Es verdad…¿Por qué todos me hablan de esa fiesta?-le pregunté con gran curiosidad.
La última persona que me había hablado de ella era Jack.
-Digamos que es uno de los eventos del año. Los hermanos Bell preparan una fiesta siempre justo antes de Navidad. Son dos hermanos que se encargan de preparar las mejores fiestas que nunca puedas imaginar. Como acto de promoción para su propia empresa, invitan a todos los famosos que pueden. Son muy importantes esas fiestas casi nos obligan a ir. Son amigos míos desde hace muchísimo tiempo e incluso les he ayudado a organizarlas y por eso voy encantado.
-¿Y que se hace en esas fiestas?
-Pues conocer a gente muy interesante y disfrutar con la puesta en escena.
-¿Cómo?
-Si. Estas fiestas están ambientadas en un contexto. El año pasado se trataba de un circo y te digo que casi meten al elefante. -Decía riéndose mucho.
Era tan contagioso el verle reír.
-¿Un elefante?
-Si, es que se emocionan haciendo esas cosas. Ya te enseñaré unas cuantas fotos.
-¿Y este año de que va a ser?
Yo estaba ya emocionadísima. Por lo que me está contando David y por los gestos que está haciendo tiene que ser algo superior.
En ese momento yo ya había terminado con el segundo plato.
Ya empezaba a notar que había bebido vino.
Me estaba emocionando pensando en fiesta.
-No puedo decirlo. Yo lo se porque he tenido que hacerles un pequeño favor, pero eso nunca se dice. Eso solo se descubre cuando uno entra.
-¿Me piensas dejar con la intriga?- Le dije pestañeando mucho y poniendole ojitos.
Maldito vino…
Entonces él se me quedó mirando de una manera especial.
Me di cuenta de lo que podía pasar.
Ya conocía aquella mirada de: Quiero algo más de ti.
No, allí no.
No tan pronto.
Es mi compañero de piso y se acabó.
Aunque yo esté sintiendo un cosquilleo por dentro que me esté matando.
Aunque en este momento lo único que quiero es...



Continuará...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

80. No dejes que decidan por ti.

-Vaya, ¿entonces por eso estás en Nueva York? Para presentar a tu novia. Bueno, ya no lo es... -dije sin poder disimular que acababa de repetirle lo que menos querría oír.
Por suerte él no pareció molesto por mi comentario.
-Si, bueno... Estas son mis vacaciones las cuales pienso alargar. Hasta ayer no sabía que era eso de estar tranquilamente en casa. Normalmente nunca paro. De aquí para allá todo el día.

Justo en ese momento llegamos a la puerta del restaurante. Yo no tenía ni idea de que sitio era, pero ya de por si la fachada me llamó la atención por su simplicidad.
¿Qué habría dentro?
¿Qué podía esperar de mi primera comida con David Mosley en la ciudad?
No podía creerlo.



(Pondré como ejemplo: Restaurant Alain Ducasse au Plaza Athénée.)

Al entrar dentro me di cuenta que se trataba de un sitio exclusivo.
Todo estaba cuidado al mínimo detalle en su interior.
Estaba organizado de tal manera que solo por la decoración, el lugar transmitía paz y comodidad.
Había diferentes apartados donde cada mesa tenía su propio ambiente e intimidad.
Un camarero nos acompañó a la mesa. Este no paraba de mirar con admiración y asombro a David.
David le sonreía agradecido por aquella atención. En el fondo yo sabía que algo estaba fingiendo.
David quería hablar conmigo, pero no lo hacía para que nadie oyera nada de nuestra conversación.
Ahora comenzaba a entender a David.
¿No estará harto de tener que ser observado y admirado las veinticuatro horas de día?
Es como si la gente pensara que les deben algo por ser famosos. Buscan ser especiales para ellos. Una sonrisa, un guiño, una foto, un saludo… Cualquier cosa que a las personas les haga sentir especiales por haber estado ni tan solo un minuto hablando con ellas.
Él solo trata a toda costa pasar desapercibido.
Y nada más sentarnos en la mesa que se encontraba en un sitio mas apartado y privado, salió de la cocina el cocinero.
Quería una foto con David y un autógrafo.
David eligió el vino que íbamos a beber.
Yo miraba la carta y me sonaba todo a chino.
Comida rara para mí, con ingredientes tan variados, que parecía que el cocinero había elegido al azar algunos ingredientes del supermercado para saber que salía de ahí.
Leía y releía.
Los nombres de los platos eran larguísimos.
Sentí que me miraba. Lo supe porque aquellos ojos no pasarían desapercibidos ni para mí ni para nadie.
Me decidió sacar del apuro eligiendo por mí.
Nos sirvieron el vino y enseguida conseguimos la intimidad que andábamos buscando.
-Pues ya es tu turno para que me cuentes tu historia. Espero que sea la verdad y que tampoco omitas muchos detalles. ¿Tenías planeado antes de conocer a mi madre venir a Nueva York?
-Para nada. Mi vida te puedo asegurar que hace pocos días estaba muy lejos de aquí en mente, cuerpo y alma. Hace un mes tenía pareja, con la que llevaba siete años. También un trabajo fijo y vivía en casa con mis padres.
El me miró con los ojos abiertos de par en par. Parecía costarle entenderlo. Estaba muy sorprendido.
-¿Siete años?
-Si, incluso que puede que un poco más.
-¿Y no os ibais a casar?
-Si, ese era el plan futuro. Por lo menos eso creía todo el mundo. Pero aún lo habíamos hablado. Solo lo imaginábamos, lo das por hecho. Ni si quiera habíamos pensado comprar la casa juntos.
-¿No?
-Pues no. Yo aun vivía en mi casa con mamá y papá. Una casa vale mucho dinero y yo ganaba un sueldecillo decente. No creo que yo estuviera cómo para una hipoteca. Quería disfrutar de unos años más y para ello vivía en casa.
-Me imagino.
-No, creo que tú no te imaginas… En España la gente no se independiza hasta muy tarde.
-¿Cómo de tarde?
-Me da a mi que tu vives en los mundos de ricolandia pero no te culpo. Cada uno vive donde le toca. Si la gente se independiza tan tarde, es porque tienes que pagar la casa, el coche y súmale muchísimo más. Después de eso suelen venirlos niños y mas gastos. Pero bueno, esto se sale de lo que vengo a contarte. Yo llevaba con él siete años. Mi familia esperaba de mi lo que se espera de cualquier chica normal. Que acabara mis estudios, que encuentre un novio que sea un buen partido, que encuentre trabajo y más cosas así por el estilo.
Llegó el camarero con el primer plato.
¿Era comestible?
Estaba tan bonito en el plato que me daba pena comérmelo.
Yo seguí hablando porque David me miraba con toda su atención.
-Así hasta que un día me di cuenta que no tenía sentido. No iba conmigo la historia.-dije dándome cuenta lo feliz que era pudiendo verlo como un pasado muy próximo, pero pasado al fin.
-¿El qué no tenía sentido? Por lo que se ve ya tenías media vida resuelta...Tenías casi todo menos la casa.
-Eso precisamente es lo que no tenía sentido. ¿Por qué mi vida estaba resuelta?¿Quién lo había decidido así? ¿Mis padres? Yo no. Todo lo hacía porque parecía que alguien lo había decidido por mí. Entonces lo vi claro en cuanto me pregunté eso. Algo estaba fallando. Si yo hubiera sido feliz, ¿porque me estaba preguntando si mi destino era ese?
-Vaya, por lo que veo si veo que ha cambiado la historia y ese no era tu destino. Está bien eso de que no te conformes con lo que quieren para ti. Dime, ¿qué fallaba?

David parecía muy interesado.
Creo que ni él se esperaba que yo me realizara preguntas sobre mi futuro y mi camino hacia la felicidad. Menos que compartiera con él mis inquietudes.
Sentía que él quería aprender algo de mí.

¿Habría algo que yo no sabría y que debería saber?

Continuará...

sábado, 11 de diciembre de 2010

79. ¿Su especialidad? METER LA PATA UNA Y OTRA VEZ.

Yo no me lo podía de creer. ¿Yo? ¿Qué yo había hecho cambiar el humor de Clara?
No logro entender el motivo.
Pienso que es al revés. Ella fue la que cambió mi humor.
Clara fue la que me demostró que en esta vida puede pasar muchas cosas que nunca llegué a imaginar o a desear.
-¿Estás seguro? -dije mostrándole mi desconcierto.
-Si, segurísimo. Empezó a hablarme de que esos últimos días se lo estaba pasando muy bien. Que había conocido a una chica especial y que tenía un proyecto entre manos. Ella no se arrepiente de lo que pasó con el coche. -dijo.
Él me observaba de tal manera que me sentía sometida a un examen. Aquello no me molestaba. En realidad yo a él le someto a un constante examen.
¿Qué debía esperar de un total desconocido que supuestamente conocen todos los demás?
¿Yo especial?
Será una chica desesperada por huir de la rutina. De huir de todo lo que me recuerde a ese gran amor que un día hubo y que desapareció con el tiempo.
-Yo creo que tampoco me arrepiento. Mi coche tampoco se arrepiente. Ahora está como… Iba a decir nuevo, pero creo que esa no es la palabra.
-Que conste que yo tampoco. -Me dijo mirándome a los ojos.
-Me alegro. -dije sonrojándome un poco e intenté disimularlo.
-Bien, pues aún no terminé de contarte. Mi madre está muy ilusionada porque estés aquí. Me dijo que había conocido a una chica que sabía escuchar. Dirás que es una tontería, pero es que mi madre no aguanta a las que son unas lame culos y a todo lo que le cuentan le ponen una sonrisa. Aquí todas le hacen la pelota por todo.

Me empecé a reír un montón, aunque yo sentía curiosidad por ella tampoco iba de lameculos.

-Yo ni si quiera sabía quien era tu madre. Tampoco sabía que Charles fuera conocido por su trabajo. Me he enterado esta mañana. Casi de milagro sé que eres famoso. Jennifer, pues tampoco sabía que era modelo. Imagínate... Pero en serio que me da igual. Hay muchísimas personas interesantes y con geniales ideas, la mayoría no salen en los medios de comunicación.
-Ya, si ya lo se. Hay mujeres que ni si quiera son capaces de dirigirme la palabra. A veces solo me gritan e incluso alguna se ha desmayado. Tú me tratas como una persona normal… Y te costará creerlo. Creo que contigo puedo hablar de todo. Hay algo en ti que me inspira confianza. No se que es…

Me costaba tratarlo como tal, pero esta claro que no se merecía que le gritara ni nada por el estilo.
Aún me costaba asimilar que solo hacía unos días que lo había visto en Cáceres, en el bar de Jordi, en una revista. Ahora estoy aquí delante de él mientras me dice que le inspiro confianza.
-En realidad es lo que eres. Una persona normal con las mismas necesidades que el resto de personas.
-Claro que lo soy. Soy muy normal-Dijo él bromeando haciéndose el ofendido por que no pensara que era así.
-Pues normalucho, -dije para picarle. - sigue contándome que pasó.
¿Normal?
Puede que si… pero no lo aparentaba y menos con ese físico…
-Bien, pues mi madre de buenas a primeras me dijo que ella no pensaba venir para nada, que iba a venir una chica encantadora a casa, me gustara o no. También me dijo que a partir del momento que tu estuvieras aquí, la casa iba a ser tan tuya como mía y que como solo recibiera una queja tuya me tenía que ir de esa casa.
-Eso no lo sabía pero no te preocupes. Dudo que me des problemas.
Se empezó a reír.
-No me preocupa. Más bien era si tenías quejas de Jennifer. Eso a Jennifer no le hizo ni gracia, ni la más remota de las gracias.
-¿El qué? ¿Ella sabía eso de lo de las quejas?
-No, eso no. Lo que la repateaba era el que mi madre hubiera cambiado su lugar y su billete de avión, para traer a una chica de la cual hablaba maravillas. Por cierto, ¿tienes hambre? No lo recordaba, pero tengo reserva para comer en un restaurante, si no quieres lo cancelo y vamos a casa o a donde tu quieras.
-Si ya lo tienes reservado, vamos.
-Vale, pues dame un momento.
Cogió el teléfono y llamó al chófer.
Luego se levantó para que volvieramos por donde habíamos venido.
-¿Qué le pasó entonces a Jennifer cuando se enteró?-dije cuando terminó de llamar.
-Se pasaba todo el día detrás de mí. Enfadada o intentándome llamar la atención de todas las maneras y a todas horas. No entendía porque tenía que traer aquí a una de sus amigas. A nuestros amigos no les contó nada del suceso con el móvil, pero entonces yo se lo conté a mi mejor amiga. Se enfadó aún más por eso.
-¿Te montó el numerito porque había llamado guarra a tu madre? Yo no sé como van por aquí las cosas... Pero en realidad lo del teléfono puede sonar gracioso. Aparte los amigos son los amigos, ¿no? Se les suele contar todo.
Él me asintió con la cabeza.
-Si bueno, aquí no acaba la historia. Pasó otra cosa casi peor en los días que estábamos esperando que tu vinieras, decidí que por lo menos la debería de conocer a mi padre. Ya que estábamos aquí…
Puso una cara que me mostraba que tampoco había ido todo como estaba planeado.
-¿Y que pasó?

-Que mi madre y mi padre ya habían hablado. A él tampoco le gustó lo que Jennifer había hecho…Pero estaría dispuesto a conocerla.
-¿Y se conocieron ? Bueno, mas bien, ¿Se la presentaste?
- Si se conocieron. Pasó algo desafortunadísimo al final de la cena. Todo había ido sobre ruedas al principio ... Yo creía que me quería esconder en el cuarto de baño y no volver a salir de allí hasta que se fueran…
-¿Quiénes?
-Mi padre y su secretaria ,la que será su futura mujer, Marcela. Mi padre decidió que ya era hora de que yo conociera a la mujer con la que mi padre llevaba tantos años… por decirlo de una manera bonita. Él a cambio conocería a mi novia. No se cómo se desvió la conversación… Quizás Jennifer había bebido mucho vino, no sé. La cuestión es que a Jennifer se le soltó la lengua y dijo algo de que no le gustaría que yo tuviera secretaria por lo guarras que pueden llegar a ser…
Me paré en seco con la boca abierta.
Pasaron tres segundos y seguí caminando.
Me quité un peso de encima.
Al lado de eso que me viera vomitar el primer día no parecía algo tan malo.
-Como para no querer esconderse. ¿Qué hizo ella?
-Pues se pensaba que Marcela era otra mujer. No se enteró que era la secretaria con la que mi padre le había puesto los cuernos a mi madre hasta que llegamos a casa. Se enfadó conmigo por no avisarla. Eso fue por la noche justo anterior a que llegaras tú. Unos días antes también se volvió a liar. Estábamos ella y yo en casa. Llamaron al timbre y no pararon de entrar percheros de ropa y más ropa de marcas. Justo después entró Charles con unos cuantos asistentes llenos también de cosas. Jennifer lo estaba alucinando viendo la ropa que te habían traído. Aunque lo que más le molestaba era que la ropa era de la chica que iba a venir.
-¿Y que pasó?
-Pues que Charles no se corta un pelo. Charles como siempre, se puso a decirme que es una pena que sea heterosexual, que él si pudiera, me iba a hacer el hombre más feliz del mundo.-Yo empecé a reírme un montón al recordar la conversación que había tenido con Charles ayer. - Cosas que me dice siempre. Pero como le conozco, ya sé que lo dice de broma. Bien, pues entonces Jennifer comenzó a mirarle con sus malas caras.-Y empezó a imitarla.- Eso Charles no lo iba a dejar pasar. A él nadie le mira así…

Vimos la limusina de lejos y enseguida estuvimos dentro, porque la gente de alrededor comenzó a mirarnos y a señalarnos.
Esto de tener una limusina así no ayuda nada si quieres ir de incógnito.
-¿Qué le dijo Charles?
-Lo de Charles fue brutal. Demasiado para mi gusto. Mi madre también le había contado a Charles el accidente con Jennifer. Son íntimos amigos. Charles le dijo que si con esas caras pretendía llamarle puta o ligera de cascos como a mi madre. Que no hacía falta que se pusiera “celosona”.
Otra vez yo estaba con la boca abierta.
¡Qué de cosas habían pasado!
-¡Que bestia!
-Ya si, pues ella salió disparada de la casa. Yo conseguí alcanzarla y tranquilizarla. Fue cuando entonces le propuse que fuéramos a conocer a mi padre. Y pasó lo que pasó... Ayer por la mañana, justo antes de que llegaras, mi madre nos despertó llamando al móvil. Para colmo mi madre oyó como ella se quejaba por que la habían despertado. Cuando colgué empezamos a discutir de por qué si sabía que era mi madre se seguía comportando así. Entré al cuarto de baño y cuando salí no la encontraba por ninguna parte. Algo me decía que estaba haciendo de las suyas. Entonces me la encontré donde tienes el armario. Estaba cotilleándolo todo. Entré y la pillé quitándote un bolso y dentro lleno de cosas.
Yo ya me llevaba las manos a la cabeza. Él me contaba todo muy abochornado. Estaba muy apenado por llevarse una desilusión grande.
-¿Qué me estás contando?
-Si, lo que oyes. Lo demás puedes imaginártelo.
-Por eso cuando me vió me metió un empujon y casi me mata con la mirada.
-Y por eso cuando te vi me asusté. No quería que volviera… Solo me ha traído estos últimos días problemas…



Continuará.

martes, 7 de diciembre de 2010

78. Momentos bochornosos con la "suegra".

-¿Si?. Eso no lo sabía…
-Luego te lo cuento. Continúa por favor.
-Esta bien. Hace no mucho, unos días, mi hermano Gabriel tenía un vuelo. El vuelo que tendría que llevarle hasta aquí, hasta Nueva York. Justo ese vuelo terminó en un terrible accidente donde murieron unos cuantos pasajeros y los pilotos. Yo estaba viendo el telediario y en cuanto lo vi por la televisión llamé a mi madre, que estaba conduciendo, para saber si ella sabía algo… Ey, espera.-dijo él mirándome con curiosidad.- ¿Tu coche fue contra el que se golpeó mi madre?
-Pues si. Mi pobre coche… Aunque ahora no me quejo.
Se me escapó una sonrisa involuntaria que me fue correspondida creo que de una manera también involuntaria.
¿Los dos estábamos igual de felices de habernos conocido? ¿De dónde había nacido aquella complicidad?
Él me seguía observando con aquella sonrisa que le salía cada vez que yo hablaba o sonreía.
Un leve cosquilleo comenzó a subirme de pies a cabeza.
Los dos estábamos sin hablar mirándonos.
¿Paró el tiempo?
Un hombre en bicicleta pasó muy cerca de mí. Justo antes de que pasara, David me agarró de la mano para que me apartara y me acercara a él.
Fue algo raro que nos hizo salir de aquel bucle de sonrisas en el que antes estábamos… Maldita bicicleta…

-Bueno, sigo contándote.-dijo David.- Entonces al llamar a mi madre y creer que a mi hermano le había pasado algo, hice que Jennifer se viniera conmigo aquí enseguida en un vuelo privado. Al principio incluso me puso pegas por ser todo muy precipitado, pero conseguí convencerla.
-¿Tu hermano supuestamente se muere y la otra te pone pegas? ¿Estamos hablando de una persona o un animal?-dije yo casi indignada.
Él se rió sin ganas, como dándome la razón de que muy normal no era.
Esta chica tenía que ser una “especialita“ egocéntrica.

-Ahí no acaba la cosa… A la hora de llegar a Nueva York mi padre había hablado con Gabriel y estaba perfectamente en el sofá de su casa. Se había puesto enfermo del estómago y no había pilotado ese vuelo. A mi ni se me ocurrió llamarle… pensé que si no me cogía el teléfono...-Su cara de angustia al recordar ese momento hizo incluso que yo me sintiera angustiada.
-Menos mal que él está bien.
-La verdad es que es la tercera vez que creemos que se ha muerto… No sabes lo agobiante que es repetir la misma escena varias veces…

No me quería ni imaginar por un momento lo que tiene que ser creer que uno de tus hermanos haya muerto varias veces.
Menudo palo.
Si eso le pasara a mi hermana a mi me daría algo.
-En esta ocasión no se si decir que buena o que mala suerte. Por eso de que esta bien que no le pase nada, pero mala suerte si la muerte parece que le ronda.
-Un poco de todo. Pero Gabriel es especial… a lo mejor lo conocerás. Siempre le pasan cosas extrañas.
Mientras hablábamos observaba los árboles, gente haciendo deporte, montando en bicicleta, turistas o gente paseando a sus perros…


Allí pasábamos desapercibidos entre tanta gente.


Es curioso pero a veces cuando más quieres esconderte, mejor te encuentran.
-Sigue contándome por favor. -le dije.
-Pues después de aquél desafortunado suceso, ocurrió algo. Una cosa que molestó a mi madre.
-Qué raro me parece. Tu madre siempre me ha resultado muy tranquila y alegre.
-Ella es como dices. A ver, esto quizás te parece una tontería como un piano. Yo el móvil por si se me pierde o lo que sea, hay nombres que no los tengo puestos como los verdaderos. A mi madre no la tengo puesta como mamá, la tengo puesta como Clara. Mi hermano está escrito como Gabriel… y así.
-Tampoco es mala idea.
-Por fin alguien que me da la razón.
-¿Por fin?
-Todo el mundo que lo sabe acaba pensando que es una gilipollez, pero tengo números de personas muy importantes y no puedo arriesgarme a que esos números anden por ahí sueltos si pierdo el móvil. Este dato es muy importante que lo sepas.
-¿Por si se te pierde el móvil?
-No, para entender que ha pasado. Esa noche cuando llamé a mi madre, ella estaba descompuesta de los nervios después de todo lo del accidente. Por lo que antes de dormir, cuando ya supimos que todo estaba bien, le escribí un mensaje. En el le ponía que la quería muchísimo, que era la mujer más importante en mi vida y que descansara bien.
Que bonito.
Yo me sentí fatal conmigo misma.
Yo esas cosas no se las decía a mi madre, pero desde ese momento esperaba cambiar. Si no fuera por ella y por mi padre yo no estaría aquí…
Les debo todo y quizá no recuerdo todas las veces que debería que en realidad son ellos uno de los pilares de mi vida.
-Carmen, ¿Estas bien?
-Si, si estoy bien. Sigue, por favor.-dije intentando volver al hilo de la conversación.
-No sé, es que parecías triste cuando he dicho eso.
-Es porque me has recordado algo que intentaré cambiar.
- Está bien no te vuelvas a poner triste…
Él para asegurarse que era así puso una de sus manos en mi barbilla para que le mirara.
Entonces le miré con una gran sonrisa un poco forzada que me fue correspondida. Tenía que hacer algo para evitar esos momentos de confusión en mi mente. Es como si cada vez que él sonriera hubiera un hechizo alrededor que hiciera bloquear mi cerebro. Retomé el tema en cuanto pude salir de esos efectos.
-Le escribiste un mensaje a tu madre. ¿Qué paso?-le dije.
-Jennifer cogió mi móvil mientras yo me estaba duchando. Vió el mensaje y hizo lo que no debía, ponerse como una histérica y llamar a mi madre. Aunque ella creía que estaba llamando a una tal Clara.
- ¿Qué le dijo a tu madre?
-De todo menos bonita… Cosas tales como que pedazo de zorra barata y asquerosa estaba calienta la pollas.
Yo le miré con la boca abierta.
-No puede ser…-dije yo aún sin salir de mi asombro.
-Si, si puede ser. Y mi madre toda educada preguntó que quien era la señorita que se encontraba al otro lado del teléfono y claro, ella dijo que era mi novia… Mi novia era la que acababa de llamar puta, zorra, ligera de cascos y demás a mi madre que ya bastante había tenido ese día.
Se me abrió la boca de par en par.
Yo entre las cosas que me contaba necesitaba unos cuantos segundos para asimilarlo. Que vergüenza ajena y que bochorno.
La verdad es que si que fue una tontería no haberle preguntado a él primero quien era Clara.
-¿Qué hiciste tu cuando te enteraste?
-Llevarme las manos a la cabeza, ¿qué iba a hacer?. Primero la pillé con mi móvil en la mano. Le pregunté que hacía con él, que porqué cotilleaba mis cosas pero ella estaba congelada con el móvil en la mano. Luego me confesó lo que había pasado.
-Pero vamos a ver, ella ¿no le dijo a tu madre que era una confusión?.
-No. Se quedó tan pillada que la colgó de golpe.
-Yo te digo que tampoco sé que hubiera hecho en ese momento y en esa situación, pero tampoco sé que necesidad tiene de curiosear en los móviles de los demás.
-Lo peor es que la historia no acaba ahí. Llamé a mi madre después y le conté lo que había pasado, que todo había sido un mal entendido. Creo que en vez de arreglarlo lo empeoré… Mi madre me empezó a dar su tesis sobre las relaciones de pareja, que se basan en la confianza y bueno todo eso que supongo que ya sabrás que se supone que tiene que haber en una relación de pareja… En definitiva, que lo que acababa de hacer era propio de una niña.
-Tuve una relación de mucho tiempo que acabó estancada... No te creas que soy una experta. Cada pareja es un mundo. Considérame una catástrofe. Soy el coyote intentando atrapar al correcaminos.
El comenzó a reirse.
Vimos un banco libre y nos sentamos.
Yo aproveché para sacar la cámara de fotos y hacer unas cuantas fotos al parque.
- Mi madre, ya te había comprado a ti el billete de avión en la agencia para venir aquí cuando pasó. Pero ella ya no tenía ni pizca de ganas de conocer a Jennifer. Me decía que no merecería la pena conocer a una niña que seguramente sería uno de mis pasatiempos.
-Vaya, pues si que te dio esperanza tu madre…
-Tampoco se confundió. Ella es muy sincera con lo que piensa de los demás. Yo llevaba más de un año con Jennifer y me esperaba otra cosa. No nos veíamos tampoco mucho porque yo he estado de promociones y estrenos, ella de desfiles y cosas así. Solo era capaz de ver cosas buenas de ella hasta estos últimos días que hemos estado juntos. Jennifer estaba aterrada por la llegada de mi madre después de lo que pasó. Antes de todo esto Jennifer estaba deseando conocerla, pues era para ella un modelo a seguir en su profesión.
-Madre mía que chasco mas gordo…
-Pues sí. Mi madre entonces que estaba muy cabreada por todo incluso conmigo. Algo le cambió el humor de un día para otro.
Él al contar la historia de vez en cuando se reía.
No me parece para menos. Es una de las historias relacionadas con la suegra más bochornosas que he oído nunca.
-¿Fue cuando quedó con Jorge por primera vez?
-No, fue porque te conoció a ti y pensó en hacer algo grande por ti. A él ya le conocía de antes.



Continuará.